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53. Qué hacer el último día del año

53. Qué hacer el último día del año
Sembrando Esperanza II.


Por: P. Dennis Doren LC | Fuente: Catholic.net



Hoy, en esta noche, al final del año, cierras un
capítulo más en la “historia de tu vida”. Hace un año,
cuando comenzaste este capítulo, eras una persona
con grandes proyectos, dispuesta a enfrentar los
desafíos que te deparaba un año nuevo. Aunque
afloraban los temores e inseguridades, más grandes
eran tus ilusiones y el desafío que planteaba para ti
un año nuevo.
Esta noche has cerrado un capítulo en el libro
de tu vida. El libro es todo tuyo, te lo puso Dios en las
manos. Pudiste haber hecho de él lo que quisieras:
un poema, una elegía, una pesadilla, una tragedia, un
canto o una oración. Pudiste... Hoy, ya no se puede;
los capítulos vividos y escritos ya no son tuyos, ya los
has escrito, ahora pertenecen a la historia y a Dios. Él,
algún día, te los volverá a leer con todos sus detalles.
El capítulo que cierras ya no puedes
corregirlo, ha pasado al dominio de la eternidad.
Piensa unos momentos. Es ésta tu última noche del
año, los últimos momentos con tu familia, con tus
compañeros de estudio o trabajo, con aquellos que

fueron tus amigos y también con aquellos que nunca
llegaron a serlo. Aquellos con quienes te hubiera
gustado intimar, pero no se pudo. La timidez y otros
pretextos te alejaron irremediablemente de aquellos
a los que recordarás simplemente como compañeros
y ya no como “amigos”.
Es tarde para el ayer, pero se nos abre un
mañana lleno de promesas y de esperanzas. Toma
tu libro y léelo despacio. Hojéalo... para que no
repitas los errores del ayer y refuerces en el mañana
tus mejores virtudes. Deja pasar sus páginas por tus
manos y por tu conciencia. Ten el placer de leerte a
ti mismo; léelo todo. Repite aquellas páginas en las
que pusiste tu mejor empeño. Lee aquellas otras que
querrías nunca haber escrito. No... No... No intentes
arrancarlas, es inútil, ten valor para leerlas. Son tuyas,
no puedes destruirlas, pero sí puedes corregirlas;
cuando escribas el próximo capítulo en este nuevo
año que inicia, en que todavía sus páginas están en
blanco. Si lo haces así, Dios las leerá con gozo cuando
abra tu libro en el último día.
En esta última noche del año repasa lo escrito
en tu libro; hay allí trozos enteros de ti mismo. Es
un drama apasionante en el que tú eres el actor
principal; tú en escena con Dios, con tu familia, con
tus compañeros de estudios o trabajo, con tus sueños
y aspiraciones, con la vida; tú lo has escrito con el
instrumento asombroso de tu capacidad de elegir
entre todo el mar de cosas que nos dio el Señor de la
vida.
Es un libro misterioso que en su mayor
parte no puede leerlo nadie más que Dios y tú. Si
tienes deseos de besarlo, ¡bésalo!; si tienes ganas de
llorar ¡llora! Esta noche las lágrimas están más que
permitidas: Por los que no están, por los que se fueron
sin despedirse, por los que nos dejaron en el camino,
por los que tomaron otros rumbos y porque en esta
noche cierras un capítulo definitivo de tu existencia.
No reprimas tus emociones. Si tienes ganas,
llora fuerte sobre tus viejas páginas en las que se
termina una etapa de tu vida, pero sobre todo, reza,
reza sobre tu libro viejo; reza a Dios por tu familia,
por tus compañeros de aventura en la conquista de
la vida, en el desafío de construir un mundo más
humano, más justo. Un mundo mejor para los que
nos siguen, para nuestros hijos. Un mundo para la
solidaridad y el amor.
Tómalo entre tus manos, levántalo hacia el

cielo y dile a tu Señor desde el fondo del corazón:
“Gracias, Padre mío, gracias por tu amor”. Después
ponlo a sus pies, no importa cómo esté. Es probable
que tengas páginas negras, pero Dios sabe perdonar,
y sobre todo, sabe amar.
Esta noche te va a dar Dios otro libro,
completamente nuevo y blanco. Es tuyo, vas a poder
escribir en él lo que quieras. Pon el nombre de tu Dios
en la primera página; después, pídele humildemente
que no te deje escribirlo solo. Dile que siempre te
tenga de la mano y te hable al corazón.
En muchos otros lugares hay alguien como
tú... muchos como tú, que en una estrellada noche
inician un nuevo libro y prenden la misma luz en
la noche en que el año viejo se queda con nuestras
tristezas y el año nuevo ilumina, brillante y lleno de
esperanzas, las sendas de un nuevo amanecer.



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  • P. Dennis Doren LC


    Puedes escuchar esta meditación en audio entrando al Podcast de Catholic.net aquí:





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    Twitter: @dennisdorenLC














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