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45. Diez consejos para la amistad entre hermanos

45. Diez consejos para la amistad entre hermanos
Sembrando Esperanza II.


Por: P. Dennis Doren LC | Fuente: Catholic.net




Eran dos hermanos que se llevaban 2
años de diferencia, Juan de 9 y Pedro de 7, a ellos
les encantaba patinar en el invierno en la laguna
congelada cerca de casa. Pedro, al ser el menor, tenía
gran cariño y respeto por su hermano mayor, y Juan
siempre estaba al pendiente de Pedrito, realmente se
querían.
Era una tarde nublada y fría, ellos jugaban sin
preocupación. Cuando de pronto, el hielo se reventó y
Juan cayó al agua. Pedro, viendo que Juan se ahogaba
debajo del hielo, tomó una piedra y empezó a golpear
con todas sus fuerzas hasta que logró quebrarlo y así
salvar a su hermano mayor. Fue toda una proeza…
Cuando llegaron los bomberos y vieron lo
que había sucedido, se preguntaron: ¿Cómo lo hizo?
El hielo está muy grueso, ¡es imposible que lo haya
podido quebrar con esa piedra y sus manos tan
pequeñas!
En ese instante apareció un anciano y dijo:
“Yo sé cómo lo hizo”... -”¿Cómo?”. Le preguntaron al
DIEZ CONSEJOS PARA LA AMISTAD
ENTRE HERMANOS
anciano, y él contestó: -”no tenía nadie a su lado que
le dijera que no podía salvar a su hermano”.
¡Oh, qué bueno, qué dulce habitar los
hermanos todos juntos! (Salmo 33,1-2)
Son hermanos quienes han comido mucha
sal juntos, porque la sal se toma poco a poco. Si vas
a vivir muchos años con tu hermano, conviene que
sea tu mejor amigo. “Un amigo auténtico es un gran
tesoro, digno de todos los cuidados, nos aconseja
en las dificultades y nos corrige en nuestros
errores, lloramos juntos las tristezas, y cuando nos
enfermamos vela junto a la cama consolándonos con
dulces palabras. Un amigo es otro yo y la amistad es
fuente de gozos y alegrías”.
¿Por qué amamos más a los de fuera que a
los de dentro? Ama a tu hermano. Si no tienes nada
bueno que decirle, mejor cállate.
No imites lo malo, sino lo bueno de tu
hermano.
Amar a tu hermano no es un sentimiento,
es una decisión de servicialidad, de bondad, de
paciencia. La amistad fraterna es una actitud de
la vida práctica que se manifiesta en las relaciones habituales.
Hazle lo que quieras que te haga: cuéntale las
cosas buenas que alguien ha dicho de él, hazle favores
y concédeselos antes de que termine de pedírtelos.
Olvida sus ofensas y sonríele siempre, con ganas o
sin ganas. No contradigas, por sistema, todo lo que
dice. Nunca le grites, si debes corregirle hazlo de
modo que note que te duele hacerlo.
Tu hermano es sangre de tu sangre. Si la
amistad une, la sangre hace de dos uno solo.
Un hermano ayuda a sacar soluciones a los
problemas y no a sacar problemas a las soluciones.
Quien dice amar a sus padres y no ama a su
hermano es un mentiroso. Quien ama a sus padres
ama también a quienes sus padres aman. Amar
es la necesidad fundamental del hombre. El amor
fraternal es una fuerza inquebrantable.
Ayuda a tu hermano cuando menos lo
merezca, porque es cuando más lo necesita.
Si necesitas crecer en amistad con tu hermano
recuerda que la vida cambia, si cambia la fuente de
donde brota. Y que el trabajo que nunca se empieza
es el que más tarda en terminarse. Obras son amores
y no buenas razones.
Los padres tienen una responsabilidad
enorme en esta tarea. Desde que los niños son
pequeños, buscan darles lo mejor y lograr que cada
uno se sienta igual de amado que los otros. Este
esfuerzo es un primer paso muy importante, pero
hay que ir más allá: hay que conseguir que cada hijo
aprecie, respete y ame a sus hermanos. Viva con la
tolerancia necesaria, para construir un ambiente de
armonía en medio de la diversidad y las diferencias…
Desde el amor, los padres pueden
ayudar mucho a que entre los hijos se
promueva un clima de respeto. Es lícito
que cada uno tenga su pequeño espacio de
autonomía (donde las dimensiones de la
casa lo permitan...).
Pero es más importante educar a cada
hijo a no encerrarse en su pequeño mundo
y a abrirse a sus hermanos con el mismo
cariño, o incluso superior, con el que se
abren y tratan con sus amigos de escuela o
de barrio.

Así nuestro hogar respirará un
ambiente de armonía, serenidad y auténtico
amor.



  • Preguntas o comentarios al autor
  • P. Dennis Doren LC


    Puedes escuchar esta meditación en audio entrando al Podcast de Catholic.net aquí:





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    Twitter: @dennisdorenLC











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