Menu



No puedo más con mi hijo, llévenselo.

No puedo más con mi hijo, llévenselo.
Consejos para padres acerca de sus hijos adolescentes y soluciones para ponerlas en práctica para no equivocarte en la forma de educarlo.


Por: Francisco | Fuente: www.micumbre.com



No puedo más con mi hijo, llévenselo.

El dos de Abril pasado escribí el ensayo titulado Los padres con niños consentidos, producen adolescentes agresivos. Ambos se convierten en víctimas que está archivado en la sección de FAMILIA. Hoy voy a contarles la siguiente situación y agradeceré si me pueden comentar alguna solución para el siguiente caso.

Unos padres están tan desesperados con el comportamiento de su hijo que están deseando entregarlo al Estado para que se hagan cargo de su hijo. No voy a entrar en discusiones sobre el origen de la situación a la que han llegado, si a ese hijo le han puesto limites en su convivencia o si los padres han tenido la culpa. No voy a identificar el foco del problema, solamente comento la amarga situación al día de hoy

¿Qué pueden hacer unos padres cuando ya no pueden mas con su hijo adolescente de 16 años? ¿Pueden decir, hasta aquí hemos llegado?.

Es una llamada de angustia de los padres. Han intentado todos los medios a su alcance para convencer a su hijo de 16 años de que debe tener un comportamiento normal dentro de la familia. Su casa se ha convertidlo en un infierno. No hay manera de convivir con el hijo ni de educarle. Se sienten incapaces de seguir haciéndose cargo de su hijo, incontrolado e incontrolable. Las relaciones están tan deterioradas que juntos no pueden reconstruir la convivencia. No le han permitido hacer siempre lo que ha querido, aunque es posible que podrían haberlo educado mejor, pues ahora ya no tolera las frustraciones de la vida y no acepta que no siempre puede ganar y que hay reglas de comportamiento que deben seguir.

Definitivamente no acepta ninguna norma de conducta, no tiene límites para lo que se le antoja hacer. A veces, con malos tratos incluidos. No sabe valorar por sí mismo lo que está bien y lo que está mal. Entra y sale de la casa cuando quiere. Come lo que quiere y viste lo que quiere.

No sabemos de dónde saca el dinero para sus gastos personales y tenemos la certeza que sus amigos son delincuentes ya fichados por la policía que roban, asaltan, vandalizan y consumen drogas. Desde hace años tiene un comportamiento muy agresivo incluso dentro de la familia y fuera de ella. Se ha marchado de casa varias veces con un grupo de amigos y han estado varios días fuera sin saber nada de él.

Hemos llamado a la policía y nos han dicho que esperemos, pues casi siempre suelen volver al cabo de un tiempo. Con mucha frecuencia no asiste a la escuela y ya hemos tenido que dar explicaciones al director y los profesionales de la salud que nos han enviado. Nunca ha demostrado arrepentimiento de lo que ha hecho. Hemos elaborado un decálogo de derechos y deberes de padres e hijos en unas sesiones de mediación en su escuela. Se calla, vuelve a la casa y empieza el siguiente infierno.

¿Cuándo se va a romper definitivamente su vida? Al ser menor de edad tenemos además de la responsabilidad moral y social de educarlo, también tenemos la responsabilidad económica por los actos que cometa y esto nos puede arruinar y llevarnos a la bancarrota.

¿Qué soluciones podemos poner en práctica?

•¿Castigarle con lo que más le duela? Ya hemos hecho todas las pruebas y se salta todos los castigos. Además nos ha amenazado con denunciarnos ante la policía si empleamos cualquier tipo de violencia con él.

•¿Llevarlo a un psicólogo o psiquiatra para que analice su salud mental y en su caso le ponga en tratamiento? Ha dicho que no quiere ir y que podemos ir los padres para someternos al tratamiento que queramos, pero que él no va a ningún sitio.

•¿Mandarle a un Reformatorio para que lo reeduquen (Boot Camp)? Ha dicho que no quiere ir.

•¿Asistir a un centro especializado en malas conductas? Ha dicho que podemos ir los padres para someternos al procedimiento de reedución que queramos, pero que él no va a ningún sitio.

•¿Mandarlo a casa de algún pariente para que le cuide y eduque de otra forma?. Nadie quiere hacerse cargo de él. Lo hemos enviado a casa de varios parientes y nos lo han devuelto a los pocos días por que no han podido aguantarlo.

•¿Entregarlo a los Servicio Sociales del Estado? Nuestro hijo no está desamparado, tiene a sus padres y nosotros tenemos los ingresos suficientes para mantenerlo. Seria casi imposible que nos quitaran la “patria potestad” por que no está desatendido.

•¿Seria peor para nuestro hijo apartarle de los padres?

•¿Entregarlo a la policía para que le busque cargos delictivos y lo meta en la cárcel antes de que lo maten los pandilleros? No lo podemos hacer por que es menor de edad y tenemos su “patria potestad”, además la cárcel es la universidad de la delincuencia.

•¿Esperar a que el día menos pensado aparezca muerto por sobredosis o por asesinato?

•¿O que aparezca contagiado con una enfermedad incurable, debido al consumo de drogas?

La verdadera solución, muy difícil de llevar a la práctica, es que los padres se conviertan en absolutos celadores / guardianes del hijo. En otras palabras, el hijo no dará ni un paso si no es con uno de los padres, y hasta que entienda las reglas, debería estar bajo llave en casa y bajo vigilancia las 24 horas del día.

Este es uno de los casos extremos en que los padres deben de tomar medidas drásticas, que implican desde renunciar uno de los dos al trabajo y el otro convertirse en celador y si es un solo padre, reajustar su horario de trabajo, de manera que sólo cuando el hijo está en la escuela (por ley) el padre o la madre trabajan y cuando el hijo sale de la escuela se encuentran bajo estricta vigilancia.
No estar dispuestos a tomar estas medidas, es aceptar que mas tarde o mas temprano (probablemente mas temprano) puedan perderlo y el chico pueda morir, de cualquier manera.

La única solución que no suele fallar es pedirle perdón a Dios y al hijo por las cosas que hemos hecho mal durante la crianza y que han llevado a la situación actual. Además, encomendarse a Dios para que nos ilumine y nos permita encontrar la forma de convencer al hijo de que cambie de actitud. Sin la ayuda de Dios es casi imposible que se solucione. Los sacerdotes suelen ser un medio muy importante para encontrar soluciones.

Si tiene algún comentario, por favor escriba a francisco@micumbre.com

Si quiere leer otros artículos complementarios, visite www.micumbre.com

Recomiéndanos a tus amigos
http://es.catholic.net/recomiendanos/







Compartir en Google+




Reportar anuncio inapropiado |