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La Guardia Suiza

La Guardia Suiza
El ejército más pequeño y más famoso del mundo festeja sus 500 años al servicio del Papa


Por: Juan Vicente Boo | Fuente: www.revistaecclesia.com



El ejército más fotografiado del mundo consiste en 110 soldados voluntarios, la mayoría suizos de lengua alemana. Su vistoso uniforme «renacentista» luce estos días si cabe con mayor esplendor para celebrar su quinto centenario al servicio del Papa.

El ejército más pequeño y más famoso del mundo festeja sus 500 años al servicio del Papa, que ahora es casi un «compatriota» pues la mayoría de los 110 soldados son suizos de lengua alemana. Las fiestas, que comenzaron el domingo 22 de enero, conmemorarán la llegada del primer contingente en 1506, y concluirán por todo lo alto el 6 de mayo, fecha tradicional del Juramento de los nuevos soldados.

Aunque los turistas no lo sepan, una antigua alabarda bien manejada es un arma formidable, y en menos de un segundo, un soldado que presta guardia de honor en una ceremonia pontificia puede pasar a la acción de modo contundente. Por la noche, los guardias suizos llevan la pistola reglamentaria bajo el uniforme azul, y siempre tienen los fusiles de asalto al alcance de la mano.

El muchachote inmóvil que soporta estoicamente miles de fotografías en el Portón de Bronce o el Arco de las Campanas realiza regularmente ejercicios de tiro y ha seguido cursos de defensa antiterrorista. Los servicios de honor con el vistoso uniforme «renacentista» -atribuido popularmente a Miguel Ángel pero diseñado en realidad por el comandante Jules Repond en 1914- y el casco español del siglo XVI, constituyen tan sólo la parte visible de su tarea. La más importante es proteger el Palacio Apostólico y la persona del Papa.

La seguridad en torno al Papa está formada por tres anillos concéntricos y una red de apoyos externos que incluye los mejores servicios secretos del mundo y los mejores especialistas, incluidos expertos españoles en desactivación de explosivos.

El anillo exterior es la Comisaría de Policía italiana encargada del perímetro de la Ciudad del Vaticano y de la Plaza de San Pedro, donde hay siempre agentes de uniforme y muchos otros de paisano. El 13 de mayo de 1981 no lograron impedir que Ali Agca disparase contra el Papa. Pero dos segundos más tarde, tanto el vicecomandante de la Guardia Suiza, Alois Estermann, como el comisario jefe, Francesco Pasanisi, estaban ya a bordo del «Jeep» blanco sosteniendo al Pontífice malherido y protegiéndole con sus cuerpos frente a otros posibles disparos.

Estermann ascendió a comandante de la Guardia Suiza, pero murió asesinado en 1988, en su propia casa y junto con su mujer, por uno de sus soldados, que sufría problemas mentales y se suicidó después de matarles. Fue el momento más duro en la historia del Cuerpo, no por el número de víctimas -pues en 1527 murieron 147 resistiendo el asalto de los soldados de Carlos V-, sino por la ignominia de tener un asesino en las propias filas.

Pocos días después de aquella tragedia, el Vaticano llamó como vicecomandante a Elmar Theodor Maeder, jurista y oficial del ejército suizo, actual comandante de una fuerza de 22 oficiales y 88 alabarderos. Tanto Maeder como otros quince oficiales están casados, y viven con su familia en la casa-cuartel del Vaticano. En cambio, como soldados se admite tan solo a hombres solteros, de 19 a 30 años de edad, que midan más de 1,74 metros, sean suizos de religión católica y estén dispuestos a una vida muy dura durante dos años por 1.300 euros al mes. Naturalmente, en Roma hacen fácilmente amistades y, según el comandante, «el año pasado se casaron cuatro. Tres con chicas italianas y uno con una chica polaca que vino al Jubileo». Mientras permanezcan solteros pueden reengancharse y, en cinco años, ascender a oficiales.


Las cuatro puertas del Vaticano

La Guardia Suiza controla las cuatro puertas del Vaticano: la del Santo Oficio, el Arco de las Campanas, el Portón de Bronce y la Puerta de Santa Ana, donde tiene su cuartel. Dentro del pequeño Estado, la mayor parte del «territorio» está a cargo del Cuerpo de Vigilancia Vaticano, que cuenta con 130 agentes -en su mayoría italianos procedentes de la Policía o los Carabinieri- distribuidos en los Jardines, el helipuerto, los Museos Vaticanos y otros lugares que requieren vigilancia especial. Pero el cometido principal del «commendatore» Camillo Cibin -un venerable señor de pelo blanco que camina a dos pasos del Santo Padre o del «papamóvil»- es la «protección cercana» en los encuentros multitudinarios y en los viajes.

Dentro del segundo anillo formado por el Cuerpo de Vigilancia Vaticano hay un tercero: la Guardia Suiza, que protege el Palacio Apostólico y la persona del Papa. El Cuerpo de Vigilancia Vaticano obedece al «gobernador» del pequeño Estado, el cardenal americano Edmud Casimir Szoka. En cambio, la Guardia Suiza está a las órdenes del cardenal Secretario de Estado, Angelo Sodano, el colaborador más directo del Papa.


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