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De Wadowice al Cielo: ¡No tengáis miedo¡ Canonización de Juan Pablo II
A propósito de la canonización del Papa Juan Pablo II


Por: P.Arnaldo Alvarado | Fuente: Catholic.net



El 18 de mayo de 1920 Polonia vio nacer a un gran hijo suyo, se trataba de Karol Wojtila, humanista, sacerdote, Obispo y Papa. Vivió el drama de la persecución del régimen totalitario y la atrocidad de la segunda guerra mundial. Se quedó prácticamente solo a corta edad al perder a sus padres y hermano. Desde ese momento encontró una madre buena, la Virgen María a quién se confió totalmente con el lema “Totus tuus Maria” (soy todo tuyo María).

Sus primeras palabras de Papa fue impactante: “No tengáis miedo, abrid las puertas a Cristo, antes abrid de par en par”. La fuerza, el coraje y la visión de futuro que tenía nuestro amado Papa se convirtió en faro para el mundo. Cuando parecía triunfar la ideología totalitaria su gesto de firmeza y sencillez hizo que cayeran las murallas del odio y la opresión. Estar cerca de él era todo un borbotón de gracia divina y calor humano. Personalmente así lo recuerdo en más de tres ocasiones. Realmente nos cambiaba la faz.
Poco a poco se fue apagando la lumbrera de este mundo. Él marchó al Cielo el sábado 02 de abril de 2005 a las 21,37 minutos. Su partida dejó un vació. Fue realmente sorprendente la gran afluencia de peregrinos a Roma para dar el último a Dios. Todos querían estar con el Papa en sus últimos días y en sus últimas horas. Los huéspedes en la ciudad eterna eran jóvenes. Todos movidos de gratitud por la generosidad y entrega de este hombre de Dios.

Juan Pablo II apostó toda su vida por la iglesia y el mundo. No reparó en arriesgar su vida. Guardamos con gran consternación el atentado del 13 de mayo de 1981 en la plaza de san Pedro y la milagrosa mano que desvió la bala. Fue una entrega sin reservas. Siempre tuvo presente aquellas palabras de Cristo “¿Pedro me amas?, confirma a tus hermanos”. Pero, también nos preguntamos ¿Qué es lo que hacía que el papa tuviera muchos amigos? La clave: fue un hombre de vida interior, de gran riqueza espiritual; allí estaba el motor de su vida. Era un hombre de Dios.
Entre los amigos de Juan Pablo II, destacaron especialmente los jóvenes. ¿Acaso no parece contradictorio que un anciano, ya entrado en años, tuviera amigos jóvenes? ¿No es paradójico? Los hombres pensamos como los hombres pero la lógica de Dios es otra. Los jóvenes expresaban su aprecio a los cuatro vientos: “Juan Pablo II es un amigo. Su mensaje es exigente. Sabemos que él transparenta la Verdad, Cristo mismo. El papa, añadían, tiene la Verdad, el Bien, la Belleza, la Libertad. El papa es realmente un anciano pero con un corazón y espíritu joven. Él nos entiende y nos escucha, a pesar de la multitud”. Realmente Juan Pablo II fue joven porque se jugó todo por el todo. El secreto de la eficacia y hacer muchas cosas por los demás está en el amor a Dios.

Fue beatificado en Roma el 1 de mayo del 2011 ante más de 1 millón de peregrinos. Este domingo 27, fiesta de la Divina Misericordia, fue canonizado, inscrito en el libro de los santos junto a Juan XXIII el papa bueno. De este modo a partir del domingo le llamaremos san Juan Pablo II que ya está en el Cielo.

P.Arnaldo Alvarado
Jr. Unanue, 300 (Cañete-Lima)
arnaldo.alvar@gmail.com







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