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Suicidio asistido

La dignidad no es poner fin a la propia vida
No juzgamos a las personas, el único que sabe cómo están las cosas verdaderamente es Dios, Él habrá entendido...


Por: Iacopo Scaramuzzi | Fuente: vaticaninsider.lastampa.it



Este artículo se publicó en el año 2014, año en que Brittany dio fin a su vida, pero el tema central (la eutanasia) sigue siendo actual por lo que lo traemos a nuestra memoria.


«No juzgamos a las personas», pero «la dignidad es otra cosa, no es poner fin a la propia vida». El presidente de la Pontificia Academia para la Vida, mons. Carrasco de Paula, comentó de esta manera el caso de Brittany Maynard, la chica estadounidense que tenía un tumor en el cerebro y decidió recurrir al “suicidio asistido”, preanunciando en la red su destino. Conceptos que, explicó el religioso español, «no son absolutamente una condena para esta pobre mujer, que ya sufrió demasiado», sobre todo cuando «el único que sabe cómo son verdaderamente las cosas es Dios».

«El gesto de Brittany Maynard», dijo el religioso del Opus Dei al responder a la agencia Ansa sobre el caso, «es, en sí, un hecho condenable, pero lo que sucedió en la conciencia nosotros no podemos saberlo». Según el presidente del órgano asesor de la Santa Sede en cuestiones de vida y bioética, «la consciencia es como un santuario al que no se puede entrar. Pero reflexionamos –añadió– sobre el hecho de que si un día se crease un proyecto según el cual todos los enfermos terminales se quitasen la vida, estarían en abandono total: el peligro incumbe porque la sociedad no quiere pagar los costos de la enfermedad y esta puede peligrosamente convertirse en la solución». En este sentido, «esta mujer –continuó mons. Carrasco de Paula– lo hizo pensando morir con dignidad, pero aquí está el error: suicidarse no es algo bueno, es una cosa mala, porque quiere decir decir no a la propia vida y a todo lo que significa con respecto a nuestra misión en el mundo y hacia las personas que tenemos cerca».

«Muchos enfermos terminales (y esta es mi experiencia como médico) tienen la idea del suicidio, pero en Italia y en España, por ejemplo, nadie prácticamente lo pone en práctica, y, de cualquier manera, nunca en mi vida he aconsejado el suicidio a nadie», explicó mons. Carrasco de Paula a Vatican Insider. «Pero no creo que esta chica lo haya hecho por cobardía, por una reflexión intelectual o por un silogismo. La gente que tenía a su alrededor no la ayudó, se ocupaba de ella un grupo pro-eutanasia», afirma el religioso. Como sea, indicó el presidente de la Pontificia Academia para la Vida, no se trata de ninguna manera de «una condena de esta pobre mujer, que sufrió bastante».

A nivel general, tanto el caso de Brittany Maynard como el de otras personas «son cosas sobre las que no se puede insistir», porque el «único que sabe cómo están las cosas verdaderamente es Dios, Él habrá entendido».

Sobre el caso de Brittany Maynard fueron expresadas en estos días diferentes posturas del mundo católico. Los pro-vida estadounidenses criticaron la decisión de la chica. «Una profunda tristeza y una gran derrota para todos», fue el comentario, por ejemplo, de monseñor Vincenzo Paglia, presidente del Pontificio Consejo para la Familia.









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