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Virtudes en familia

La familia y la distancia
Consejos para acercarte a tus padres y hacer sonreír a los abuelos


Por: Sandra Díaz -Isis Lugo | Fuente: Familia.com



Consejos para acercarte a tus padres

Todavía recuerdo cuando era pequeña y vivía en casa de mis padres, sin grandes obligaciones ni preocupaciones. Cuando mis deberes a cumplir en esa época eran ir a la escuela, tomarme toda la sopa de verduras, hacer las tareas del colegio, y a veces lidiar con un pequeño roce con mi mejor amiga.

Recuerdo que mi infancia estuvo marcada por muchas cosas buenas, crecí con el amor de mis padres y con una abuela que nos cuidaba mucho. Mi hermano y yo compartíamos las tardes libres viendo películas o jugando algún video juego. ¡Ah, cómo desearía volver a vivir esa etapa de mi vida! A veces, quisiera volver a vivir y disfrutar de mi infancia. Contar con la presencia de los seres que más amo en este mundo: Mis padres.

Así como yo, sé que hay muchas personas que desean regresar el tiempo y vivir esa etapa tan maravillosa para poder escapar, aunque sea un momento, de la presión, el estrés y las responsabilidades, entre otras cosas que tanto nos absorben hoy en nuestra vida adulta. Razones que, lastimosamente, usamos como excusas y que nos alejan de nuestros seres queridos. Este tiempo se puede convertir en días, meses y hasta años.

Nos quejamos del poco tiempo que tenemos y lo tomamos como un pretexto para no planear un viaje e ir a quedarnos en casa de un miembro de la familia, pero, ¿será que nuestros familiares hicieron eso cuando nosotros los necesitamos? Por supuesto que no. Aún si no crecimos con nuestros padres, pudo ser un tío, una tía, abuelo, abuela, hermano, hermana, quien te haya cuidado durante toda nuestra vida y a quien ahora tienes olvidado.



Es por eso que debemos tomar conciencia y dedicarles un poco de nuestro tiempo para agradecerles lo mucho que ellos han hecho por nosotros desde siempre. Acá te comparto unos cuantos consejos:

1. Llámalos por lo menos una vez a la semana

Hecho: Tus seres queridos se sienten felices al escucharte. Llámales siempre que puedas, y si es diariamente, mucho mejor.

 2. Agenda tiempo para estar con ellos

Dedica un fin de semana en el mes para pasarlo junto a ellos, esto si viven cerca de tu casa, de no ser así, planea un viaje al año, para compartir a su lado.



3. Emplea la tecnología

Está en contacto con ellos: la tecnología actual te da muchas opciones para estar en contacto. Si ese no es tu fuerte, vence el miedo: inténtalo y verás que pronto le sacarás todo el provecho a estos medios de comunicación.

4.  Carpe díem (aprovecha el momento)

Aprovecha los momentos que se comparten, disfruta al máximo y demuestra el cariño que les tienes.

Si tomas en cuenta estos pasos, podrás acercarte a tu familia, disfrutar y recuperar el tiempo que has perdido.

 

Una gota de miel en la felicidad de los abuelos

Los abuelos son un gran tesoro en las familias. Ellos trabajaron duro y enfrentaron muchas dificultades para poner los cimientos sobre los que hemos construido nuestras vidas. Muchos de ellos se encuentran ahora cansados, enfermos y algunos hasta abandonados. ¿Por qué pasa esto? ¿Cómo es que hemos llegado a ser tan malagradecidos por todas las cosas que, aún sin conocernos, hicieron por nosotros?

Tal vez la respuesta que podrían decir muchos nietos sea: "Estoy muy ocupada, muy cansada, no tengo tiempo, vivo muy lejos de ellos". Yo misma muchas veces di esa respuesta, y ahora me estoy esforzando por cambiar, pues comprendí que el hecho de que los abuelos ya vivieron gran parte de su vida, tienen sus casas, sus familias grandes, eso no los convierte en seres felices automáticamente. El ver en sus hijos y nietos la felicidad, el trabajo, la paz y el esfuerzo por lo que ellos lucharon toda su vida, es lo que realmente los hace sonreír. Por esta razón, me propuse visitar a mi abuela, la única que está con vida, por lo menos una vez a la semana y fue como descubrí que para hacerla feliz no necesitaba de mucho dinero o energía, simplemente algo de tiempo.

Estas son algunas de las cosas que son como una gota de miel extra en la felicidad de mi abuela, y que de seguro harán más dulce la sonrisa de tus abuelos también:

Llamarlos por teléfono. Una pequeña llamada cada vez que puedas, para saludarlos y contarles que hay de nuevo en nuestras vidas, les iluminará el día. Este consejo es muy importante, sobre todo si se vive muy lejos de ellos. Recordemos que debemos ser muy prudentes con lo que le contemos al abuelo, pues el objetivo es hacerlos felices, no preocuparlos. Algunos problemas entre familiares o del tipo económico pueden quedarse en secreto para no abrumarlos de manera que pueda afectar su estado de ánimo o salud.

Visitarlos. Mi meta fue ir a verlos una vez a la semana, pero si vives cerca de su casa, puedes planear hacerlo más seguido. Algunos abuelos necesitan que se les apoye con la limpieza de la casa, hacer las compras para la comida o para asistencia en sus necesidades básicas: seamos agradecidos con ellos y demos de nuestro valioso tiempo para brindarles la tranquilidad que necesitan.

Regalarles fotografías. No podemos imaginarnos cuán importantes son las fotografías para ellos: son sus recuerdos, las que pueden mostrarles a todos los que los visitan, para indicar quiénes son los miembros de su familia y lo que han logrado. En esta era digital, muchas veces dejamos las fotografías en la computadora o los celulares, olvidándonos que el tenerlas impresas tiene un gran valor para nuestros abuelos. Si no, ¿a quién van a “presumir” cuando los vayan a visitar sus amigos?

Preguntarles acerca de su historia. Todos los abuelos tienen excelentes historias que contar. Desde los juegos que jugaban cuando eran niños, hasta cómo fue su historia de amor. El pedirles que nos cuenten acerca de su vida les da una idea de cuánto los admiramos y queremos aprender de ellos. No olvidemos que detrás de sus grandes historias, siempre hay una enseñanza. Aprovechemos el tiempo que tenemos con ellos y recopilemos las historias a fin de que las podamos compartir con los demás para dar a conocer la historia familiar.

Abrázalos, bésalos y diles cuánto los quieres. No podemos saber por cuánto tiempo los tendremos, por lo que aprovechar cada minuto que estemos con ellos, es muy importante. Espero que no nos quedemos con las ganas de darles unos cuantos abrazos y besos llenos de amor.

Estoy segura de que si realizamos estas sencillas actividades, podemos sacarles más de una sonrisa a esos viejecitos que tanto amamos y hacer que esa sonrisa sea todavía más dulce. Y tú, ¿cómo haces sonreír a tus abuelos?

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