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Boletín de servicios

Boletín de servicios: Semana Santa 2015
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Por: Catholic.net | Fuente: Catholic.net



De todos los días del año, la Semana Santa destaca por su densidad espiritual, profundidad y silencio. Son días en que recordamos y celebramos la Pasión y Muerte del Señor Jesús. La muerte de Dios hecho hombre por nosotros. Aparece con fuerza el símbolo que nos identifica como cristianos: la Cruz.

 

 

“Mirad el árbol de la Cruz, donde estuvo clavada la salvación del mundo. ¡Venid a adorarlo!

 



 

Para esta Semana Santa desde Catholic.net  presentamos algunos recursos útiles para  la vida cristiana y servicio pastoral:

Índice

1.- Especial de Semana Santa

2.- Custodia el Corazón: Descarga el libro de bolsillo que regaló el Papa Francisco para vivir la Cuaresma

3.- Viviendo la Semana Santa en Familia



4.- Ayuno, oración y caridad...¿Cómo enseñarles a los pequeños del hogar?

5.- ¿Cómo sanar las heridas de Cristo en la oración?

6.- Personajes de la Pasión: ¿en cuál te reflejas?

7.- El Vía Matris: Acompañando a la Santísima Virgen María en los dolores que vivió junto a su Hijo

8.- Via crucis en Audio

 

 

Fuente: Catholic.net

La Semana Santa es el momento litúrgico más intenso de todo el año.
A la Semana Santa se le llamaba en un principio “La Gran Semana”. Ahora se le llama Semana Santa o Semana Mayor y a sus días se les dice días santos. Esta semana comienza con el Domingo de Ramos y termina con el Domingo de Pascua.

Vivir la Semana Santa es acompañar a Jesús con nuestra oración, sacrificios y el arrepentimiento de nuestros pecados. Asistir al Sacramento de la Penitencia en estos días para morir al pecado y resucitar con Cristo el día de Pascua.

"En el misterio pascual, Dios Padre, por medio del Hijo en el Espíritu Paráclito, se ha inclinado sobre cada hombre ofreciéndole la posibilidad de la redención del pecado y la liberación de la muerte". (Juan Pablo II)

Te presentamos los siguientes artíulos para profundizar

Especial de Pascua

Visita el Especial de Pascua de Familia Católica que nos ofrece ideas para celebrar la fe en familia alrededor del Calendario Litúrgico

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Fuente: Aciprensa

El Papa Francisco sorprendió a los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro hace unos días con un libro de bolsillo para vivir una buena Cuaresma.

En “Custodia el Corazón” aparecen las Bienaventuranzas, el Credo, las virtudes teologales, los pecados capitales, los preceptos de la Iglesia, los mandamientos de la ley de Dios y un examen de conciencia para una buena confesión, entre otros recursos.

El folleto, dijo el Santo Padre, “recopila algunas enseñanzas de Jesús y los contenidos esenciales de nuestra fe”.

 

Descarga:  “Custodia el Corazón”

 

Nuestros amigos de ACI Prensa lo ofrece ahora en una versión traducida del italiano al español.

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Fuente: http://jesusamigo.wordpress.com

Si algo he aprendido en mis tres años de ser una mamá católica es que la batalla de mantener el balance entre los aspectos religiosos y seculares de una celebración no son tan fáciles de llevar. Y, no es fácil, porque las celebraciones seculares casi siempre son más atractivas que su contraparte religiosa.

La Pascua no es la excepción. Como católicos que somos, la Pascua es la celebración litúrgica más importante del año. Es un día en que reafirmamos nuestra fe en la Resurrección de Cristo entre los muertos. Pero, para la mayoría de los chicos, es el día en que el conejo de Pascua les trae una canasta llena de dulces y regalos. Les garantizo que si ustedes le preguntan a cualquiera de sus hijos menores de 10 años que escojan entre ir a Misa para celebrar la Resurrección de Cristo o participar de una fiesta con conejo pascual incluido de seguro este gracioso animal ganaría.

El hecho es que, he descubierto que si me esfuerzo al máximo, siempre hay maneras de encontrar conexiones entre la religión y las tradiciones seculares. El como lo hacemos es nuestro desafío como padres, abuelos, tíos, tías y padrinos católicos que somos.

Por ejemplo, mientras tus niños les encanta la cacería de los huevos de pascua por la casa, (así se ganarían los premios escondidos dentro), les puedes explicar que la costumbre de los huevos de pascua tiene un origen cristiano y que simboliza a Cristo: así como el huevo oculta una vida que brotará, la tumba de Jesús también oculta su futura resurrección. También, que el anhelado conejo de Pascua es un símbolo cristiano de la Resurrección. Su uso se remonta a antiguos predicadores del norte europeo que veían en la liebre un símbolo de la Ascensión de Jesús y de cómo debe vivir el cristiano: las fuertes patas trasera de la liebre le permiten ir siempre hacia arriba con facilidad, mientras que sus débiles patas delanteras le dificultan el descenso. Estas pequeñas explicaciones –que se las puedes decir a manera de historias- pueden abrir la puerta para una discusión entretenida sobre el bautismo, la resurrección de Cristo, etc.

Aún si el niño es muy pequeño para entender lo que el Sacramento del Bautismo, por ejemplo, verdaderamente significa, es bueno ir introduciéndolos sobre este tipo de temas de una forma sencilla y entretenida. Por ejemplo, cuando tu hijo abra su libro de fotos y observe las fotos de su bautismo, junto con tu esposo pueden ir contándole que esas fotografías fueron tomadas el día en que ella entró a formar parte de la familia de la Iglesia. Tales argumentos, por lo menos, hacen que los hijos sean consciente de este sacramento y de lo que significa.

Explicando temas difíciles

Parte del desafío de hacer participar a nuestros hijos en las celebraciones religiosas es que la mayoría de las fiestas de la Iglesia son para adultos en naturaleza y contenido.

Por ejemplo, algunos años atrás, leí un libro sobre la Semana Santa y la Pascua a mi sobrina de cuatro años, Samanta. Luego de semanas de leer el libro, Samanta le hizo preguntas a su mamá –que sólo podría hacerlas niñas de cuatro años- acerca de lo injusto que había sido el arresto y la crucifixión de Jesús y como él se las "ingenió" para resucitar entre los muertos después de tres días.

En vez de apartar su atención de estos temas, mi hermana aprovechó la oportunidad de responder, de una forma creativa, las preguntas de Samanta a la luz del Evangelio.

Los muchos símbolos e historias que acompañan la Semana Santa y la Pascua provee numerosas oportunidades para comprometer a los chicos y enseñarles más acerca de la fe. En esta Pascua busca oportunidades para hacer conexión entre las tradiciones festivas seculares y las cristianas. Oportunidades hay, tu deberás aprender algo nuevo en el proceso.

Si no estás segura cuales son esas conexiones, debes visitar nuestra sección Celebraciones en donde encontraras los recursos necesarios para tu información y formación sobre Semana Santa. Tu parroquia también debe tener recursos disponibles.

Los mayorcitos de la casa

¿Cómo hacer que los adolescentes se involucren en la Pascua? En esta etapa difícil y rebelde de todo ser humano, toma un poco más de esfuerzo hacer que ellos se involucren ya que por lo general los chicos aprovechan estas fiestas para pasar más tiempo con sus amigos en lugares de diversión o simplemente optan por estar fuera de casa. Por ello, conviene apoyarse en los grupos juveniles que existen en las parroquias o en los propios colegios. Casi siempre, durante los oficios de Viernes Santo, los pasajes del Evangelio sobre la Pasión de Cristo, su muerte y Resurrección son leídas o interpretadas en alguna obra teatral.

Estas obras a menudos son interpretadas en la Cuaresma y Pascua. Se sugiere que el grupo juvenil o grupo de amigos –con la guía de un párroco o liturgista- protagonicen la obra de la Pasión para la comunidad parroquial o escolar.

Otras sugerencias para vivir esta Semana Santa en familia son las siguientes:

Ayuno, oración y caridad...¿Como enseñarles a los pequeños del hogar?

Consejos para poner en práctica la Cuaresma

El altar familiar

Pan blanco para el ayuno

Nuestros pecados en la CRUZ

Participar en la evangelización de comunidades rurales y urbanas con Juventud y Familia Misionera

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Fuente: Catholic.net

El Evangelio nos relata como el Señor Jesús les enseña a sus discípulos a hacer penitencia (Mateo 6, 1-6; 16-18). Jesús precisó tres áreas básicas para la práctica de la penitencia en la vida de todo cristiano: ayuno, oración y caridad. ¿Como aplicar estos principios a los más pequeños del hogar? ¿Cómo podemos enseñarles hacer penitencia por amor al Señor Jesús? Aquí algunos consejos para introducir a nuestros hijos en la práctica de la penitencia aprovechando estas dos últimas semanas previas a la Semana Santa.

1) Ayuno

El prolífico escritor inglés C.S Lewis hizo una interesante observación acerca de la gula (glotonería) en su magistral obra "Cartas del Diablo a su Sobrino". Lewis enfatizó que sobre la gula es importante tener en cuenta ser conscientes sobre qué, cuándo y dónde se come.

Para nuestros hijos, esto perfectamente se puede trasladar al rechazo que experimentan a comer cualquier cosa que no sea pizza o donas, o en casos menos extremos, a un fuerte desagrado por los vegetales. 

En este caso, el truco esta en alentar a los chicos a que ellos puedan vencer esas aversiones por ciertos alimentos, en vez de inducirlos a rechazar dulces o chocolates. Es necesario que nos aseguremos de que ellos entienden el porqué de este cambio y la razón por la que se lo ofrecemos a Dios. La decisión debe salir desde el corazón y no hacerlo de mala gana. Si se ha hecho bien, entonces será una verdadera penitencia la cual tendrá muchos beneficios duraderos para ellos y los educará en la templanza. Asegúrese de que ellos entiendan que no es necesario que repentinamente les guste una comida que hasta ahora les ha desagradado; sólo que tengan la voluntad para eliminar por un momento su propio orgullo y elijan comer ese plato de comida por un bien mayor.

Debido a nuestra naturaleza humana herida por el pecado, a veces nos cuesta controlar nuestros gustos y disgustos, y Dios no necesita que tengamos una habilidad sobre-humana para lograrlo; Él espera, por el contrario, que seamos obedientes al Plan que tiene trazado para nosotros, lo cual siempre implica algunos sacrificios. Educando a los niños de esta forma les enseñaremos desde pequeños a hacer frente con alegría a pequeñas privaciones y a educar sus apetencias naturales.

2) Caridad

Todos los cristianos conocen que se debe compartir el dinero con los pobres. Pero los niños no ganan dinero. Normalmente debemos darles algunas monedas para que las coloquen como ofrenda en templo. ¿Pero esto verdaderamente los ayuda a entender el concepto de caridad, o simplemente lo toman como un juego?

Durante la Cuaresma, la mayoría de católicos participa en distintas campañas de solidaridad con los más pobres y necesitados de su comunidad, país y del mundo. Se les pide hacer pequeños ofrecimientos en nombre de la pobreza y hambruna que azota al mundo. 

Este año, en lugar de darles dinero a sus hijos para que lo pongan en su alcancía, enséñeles a ganarse ese dinero. Pon una lista en el refrigerador de la casa con todas las tareas que ellos puedan hacer y por las cuales recibirían algunas monedas. Por ejemplo, podrían ganarse una moneda por cada plato que laven; o dos si es que ellos lo hacen sin que se les pida primero. Tres si ayudan a cortar el césped o sacar la basura y recoger el correo. 

Al final, el niño deberá ser alentado a que comparta el dinero que se ha ganado con aquellos que son menos afortunados que él, mostrándole la forma en que con ello, podría ayudar a otros. De esta manera, educamos en nuestros hijos el valor de la solidaridad y la compasión por los más necesitados. 

También se puede educar al niño en regalar alguno de sus juguetes favoritos a un niño pobre. Es importante asegurarnos que no sea un juguete que ya no le gusta o uno que ya quería cambiar, sino uno que realmente signifique algo para él. Conversemos con nuestros hijos sobre la forma en que podrán hacer feliz a otro niño que no tiene con qué jugar, renunciando a algo de lo que le cuesta desprenderse. Al final, la decisión de ser generoso y desprendido deberá tomarla él y de ser posible, que el niño lo entregue de forma personal si está preparado para hacerlo, para que experimente por sí mismo la alegría de dar.

3) Oración

Muchos santos, desde temprana edad, fueron enseñados por sus padres a orar. Estas oraciones fueron muy sencillas, como Ángel de la Guarda o el Ave María. Pero la fe y la atención con la que son dichas hacen una tremenda diferencia en los niños. 

Como padres, debemos alentar a que el niño desarrolle una vida de oración a través del ejemplo. Dejemos que ellos nos vean orando y con claros signos piedad. No asumamos que, por observarnos en actitud de cabizbajos en el banco de la Iglesia entienda el mensaje de que nosotros verdaderamente amamos al Señor. El niño es una persona concreta, y por lo tanto, nuestras acciones externas lo deberán ayudar a entender nuestra disposición interior (la cual ellos no la pueden ver) y por tanto debemos explicársela con detenimiento y paciencia, acompañándolo con el constante ejemplo. 

Junto a la oración dicha, los santos alcanzaba una relación muy íntima a través de la oración mental. La meditación católica es basada en una figura mental. Por ejemplo, alguien que esté meditando en la crucifixión, forma una figura mental de ese evento, y luego, haciendo un lado todo tipo de distracción en la mente, se concentra en esa imaginación. 

Esto es difícil de comprender para un niño de 8 años. Un niño, a menudo, no puede hacer un dibujo mental. Y es aquí donde los padres entran en escena. Pasa algún tiempo con tu hijo, quizás unos 15 minutos la tarde del domingo, y escoge un misterio del Rosario. Toma al niño en tus brazos y descríbele la escena de la vida de Cristo. Luego pregúntale lo que él piensa acerca de esa imagen que has puesto en su mente. Intenta y guíalo hacia un diálogo con Cristo en vez de que sea sólo contigo. Tu podrías preguntarle, por ejemplo: "¿Que le dirías al Niños Jesús y a la Virgen María si los vieras en Belén?" Si puedes ayudar a tu hijo a cultivar el hábito de la conversación interior, entonces lo habrás empujado hacia el camino de la santidad.

Te recomendamos:

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 Por: P. Guillermo Serra, LC

La oración es acompañar a un Dios que se hace vulnerable y que toma sobre sí mi pecado. Es mirar cómo me ama, cómo sufre, cómo es herido y cómo en silencio sube hasta la cruz por mí. Es hacer silencio para escuchar ese corazón herido, entrar en Él y para nunca más volver a salir. Es seguir viendo el rostro de Dios en un Cristo que se deja deformar por el odio cruel, y así formar en mí el cielo de la redención.

Contemplar las heridas de Cristo y mi respuesta

Aquella primera herida de tu Corazón en Getsemaní: aquella soledad que te llenó de pavor y llevó tu alma hasta una tristeza de muerte. Tus amigos te traicionaban, te entregaban y te dejaban solo: "Padre mío, si es posible, que pase lejos de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya" (Lc 22, 42).

No te abandonaré, te haré compañía, secaré tus lágrimas, consolaré tu corazón con mi fidelidad y mi presencia. Escucharé tu diálogo al Padre y lo haré mío. Abrazaré mi cáliz cada día, aprenderé de Ti y buscaré sólo consolar tu corazón. Mi beso no será como el de Judas, sino el del amigo fiel que se hace presente.

Aquí estoy, déjame sanar tu corazón Jesús.

¿Cómo quito de tu rostro los salivazos, de tu espalda las llagas y la sangre que corre tras los terribles latigazos?

Me presentaré ante Ti cada día, limpiaré tu rostro con mi amor delicado, constante, sencillo y tierno. Cubriré tu espalda del bálsamo de mi fe, esperanza y caridad.

Aquí estoy, déjame sanar tus llagas.

¿Cómo te quito la corona de espinas que penetró tu cabeza sagrada?

Miraré tu santa frente, las espinas crueles clavadas en ti. Pensaré en mis pecados y seré fiel para que nunca más se claven en tu santa cabeza. Quitaré tu corona alejando de mí las envidias, malos pensamientos, orgullo, odio, rencor.

Aquí estoy, déjame sanar tu santa cabeza.

¿Cómo alivio las heridas de tus manos traspasadas por los clavos, de tus pies fijados al madero?

Pondré mis manos en las tuyas, mis dedos entre los tuyos y no me separaré de tu divina voluntad. Entrelazaré mis dedos entre los tuyos para que dirijas mi vida y no se separe de Ti. Fijaré mis pies junto a los tuyos, dejaré libertades para fijarlos en Ti. Caminaré por donde Tú camines, subiré tus montañas, viajaré tus mares, junto a Ti.

Aquí estoy, déjame aliviar las heridas de tus pies y manos.

¿Cómo consuelo la herida del costado abierto por la lanza?

Consolaré su costado escondiéndome en él para siempre. Haré silencio en mi corazón para escuchar sólo sus latidos, así mi corazón latirá al unísono. Seremos un corazón, un mismo sentir, un mismo querer.

Dejaré que mi corazón también quede abierto, para que Él pueda entrar. Su Eucaristía será mi consuelo, el signo de nuestro amor sellado hoy en la cruz.

Llevaré almas a su corazón y su corazón a las almas. Hablaré sólo de amor y por el amor. Experimentaré su infinita misericordia y abriré siempre mi miseria a su infinito amor. Le pediré perdón y escucharé su perdón. Dejaré que Él me robe mi corazón y también robaré el suyo como el buen ladrón.

Aquí estoy, déjame habitar siempre en tu corazón.

Para la oración

  1. Seguir repasando la Pasión, cada detalle de amor de Cristo y convertirlo en un diálogo y en un compromiso.
  2. Contemplar sus heridas y mis heridas. Decirle: "todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío" (Jn 17,10).
  3. Diálogo: "Perdóname Señor por tantas heridas. Déjame curarlas con mi fidelidad, mi ternura, mi delicadeza en el amor. Aquí estoy, yo te he herido y yo quiero sanar tus heridas".

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Por: P. Antonio Rivero, L.C. | Fuente: Catholic.net

La Pasión de Cristo hay que leerla en directo, en vivo y como protagonistas. Nadie puede pasar por esas impresionantes páginas y quedar igual.

Todos estamos reflejados en alguno o en algunos de los personajes de la Pasión de Cristo.

¿Es que acaso no hemos tenido algún gesto hermoso con nuestro hermano, ese Cristo viviente, como hizo la Verónica con Cristo? ¿No hemos ayudado nunca a alguien a llevar la cruz, cualquier cruz, sea física o moral, como el Cireneo con Jesús?

¿No es verdad que también a veces nos hemos comportado como Pedro, que le niega, o como Judas, que lo traiciona villanamente, o como los demás que lo abandonan? ¿Esos soldados y esbirros que azotan cruelmente a Jesús no nos recuerdan que en alguna ocasión hemos sido así con nuestro prójimo?

Sin duda alguna que muchas veces podemos compararnos con san Juan evangelista, fieles a Cristo hasta la cruz. O como María, la tierna Madre que fue un sostén para su Hijo amado.

Pilato hemos sido tantas veces, al lavarnos las manos cobardemente y no defender a Cristo ante los demás. Y también Anás y Caifás, hombres prepotentes y soberbios, que por envidia condenan a Cristo. Y nosotros, por envidia, nos deshicimos de “ese” que nos caía mal.

En la Pasión de Cristo nos vemos reflejados un poco todos los hombres de ayer, de hoy y de siempre. La Pasión la vive Cristo por nosotros, a causa de nosotros y en lugar de nosotros.

Ojalá que al repasar estos personajes sintamos una profunda pena y dolor inmenso, por haber ofendido a Cristo, y, sobre todo, un deseo sincero de acercarnos a Cristo, pedirle perdón y aceptar de nuevo su amistad.

Cristo, perdónanos. Cristo, acéptanos de nuevo como amigos. Cristo, aquí nos tienes.

1. Judas, el traicionero
2. Pedro ¿roca?
3. Anás
4. Caifás
5. Pilato
6. Herodes
7. Barrabás
8. Los soldados de Pilato
9. Camino al Calvario
10. Personajes de la Pasión: Conclusión

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 Por: José María Montiu | Fuente: Catholic.net

La piedad popular a la Santísima Virgen, diversa en sus expresiones y profunda en sus causas, es un hecho eclesial relevante y universal. Brota de la fe y del amor del pueblo de Dios a Cristo, Redentor del género humano, y de la percepción de la misión salvífica que Dios ha confiado a María de Nazaret: La Virgen no es sólo la Madre del Señor y del Salvador, sino también, en el plano de la gracia, la Madre de todos los hombres.

De hecho, los creyentes entendemos fácilmente la relación vital que une al Hijo y a la Madre. Sabemos que el Hijo es Dios y que Ella, la Madre, es también Madre nuestra. Creemos en la santidad inmaculada de la Virgen María, la veneramos como Reina gloriosa en el Cielo, y estamos seguros de que María, Madre de Misericordia, intercede en nuestro favor, y por tanto imploramos con confianza Su protección. Por ello celebramos con gozo sus fiestas, participamos con gusto en sus procesiones, acudimos en peregrinación a sus Santuarios, nos gusta cantar en su honor, y le presentamos ofrendas votivas.

Así como en el plan salvífico de Dios (cfr. Lc 2,34-35) están asociados Cristo Crucificado y la Virgen Dolorosa, también los están en la Liturgia y en la piedad popular.

Como Cristo es el "Varón de dolores" (Is 53,3), por medio del Cual se ha complacido Dios en "reconciliar Consigo todos los seres: los del Cielo y los de la tierra, haciendo la paz por la Sangre de su Cruz" (Col 1,20), así María es la "Mujer del dolor", que Dios ha querido asociar a su Hijo, como madre y partícipe de su Pasión (socia Passionis).

Desde los días de la infancia de Cristo, toda la vida de la Virgen, participando del rechazo de que era objeto su Hijo, transcurrió bajo el signo de la espada (cfr. Lc 2,35). Sin embargo, la piedad del pueblo cristiano ha señalado 7 episodios principales en la vida dolorosa de la Madre y los ha considerado como los "Siete Dolores" de Santa María Virgen.

Así, según el modelo del Vía Crucis, ha nacido el ejercicio de piedad del Vía Matris. Desde el siglo XVI hay ya formas incipientes del Vía Matris, pero en su forma actual no es anterior al siglo XIX. La intuición fundamental es considerar toda la vida de la Virgen, desde el anuncio profético de Simeón (cfr. Lc 2,34-35) hasta la muerte y sepultura del Hijo, como un Camino de fe y de dolor: camino articulado en "siete estaciones", que corresponden a los "Siete Dolores" de la Madre del Señor.

Como los dolores de la Virgen tienen su causa en el rechazo que Cristo ha sufrido por parte de los hombres, el Vía Matris remite constante y necesariamente al misterio de Cristo, Siervo sufriente del Señor (cfr. Is 52,13-53,12), rechazado por su propio pueblo (cfr. Jn 1,11; Lc 2,1-7; 2,34-35; 4,28-29; Mt 26,47-56; Hech 12,1-5). Y remite también al misterio de la Iglesia: las estaciones del Vía Matris son etapas del Camino de fe y dolor en el que la Virgen ha precedido a la Iglesia y que esta deberá recorrer hasta el final de los tiempos.

En esta edición especial del Vía Matris detallaremos las oraciones y meditaciones sugeridas para rezarlo tal como se hará en la Oración Mariana del sábado 12 de octubre, parte de las celebraciones del Año de la Fe.

Rezando el Vía Matris

Primer Dolor
La Profecía del Justo Simeón


Lectura del Evangelio
Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él, le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:

"Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz;
porque han visto mis ojos tu salvación,
la que has preparado a la vista de todos los pueblos,
luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel".

Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él. (Lc. 2, 27-33)

(Silencio)

Lector: Santa María
Todos: Ruega por nosotros
L: Santa Madre de Dios
T: Ruega por nosotros
L: Madre del Crucificado
T: Ruega por nosotros
L: Madre del corazón traspasado
T: Ruega por nosotros
L: Madre del Redentor
T: Ruega por nosotros

L: Dios te salve María, llena eres de gracia El Señor es contigo, bendita tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús
T: Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, Amén. (3 veces)

Estaba la Madre dolorosa
junto a la Cruz, lacrimosa,
mientras pendía el Hijo.
Cuya ánima gimiente,
contristada y doliente
atravesó la espada.

Segundo Dolor
La huida a Egipto

 


Lectura del Evangelio
Después de la partida de los magos, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: "Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y permanece allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo".

José se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto. (Mt. 2, 13-14)

(Silencio)

Lector: Madre de los redimidos
Todos: Ruega por nosotros
L: Madre de los que viven
T: Ruega por nosotros
L: Madre de los discípulos
T: Ruega por nosotros
L: Virgen obediente
T: Ruega por nosotros
L: Virgen oferente
T: Ruega por nosotros

L:Dios te salve María, llena eres de gracia El Señor es contigo, bendita tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
T:Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, Amén. (3 veces)

¡Oh cuán triste y afligida
estuvo aquella bendita
Madre del Unigénito!.
Languidecía y se dolía
la piadosa Madre que veía
las penas de su excelso Hijo.

Tercer Dolor
El Niño Jesús se queda en el templo de Jerusalén

 


Lectura del Evangelio
Sus padres iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua. Cuando tuvo doce años, subieron ellos como de costumbre a la fiesta y, al volverse, pasados los días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo su padres. Pero creyendo que estaría en la caravana, hicieron un día de camino, y le buscaban entre los parientes y conocidos; pero al no encontrarle, se volvieron a Jerusalén en su busca. Y sucedió que, al cabo de tres días, le encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y preguntándoles; todos los que le oían, estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas. Cuando le vieron, quedaron sorprendidos, y su madre le dijo: "Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira, tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando". El les dijo: "Y ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?" Pero ellos no comprendieron la respuesta que les dio. (Lc. 2, 41-50)

(Silencio)

Lector: Virgen fiel
Todos: Ruega por nosotros
L: Virgen del silencio
T: Ruega por nosotros
L: Virgen del perdón
T: Ruega por nosotros
L: Virgen de la espera
T: Ruega por nosotros
L: Señora exiliada
T: Ruega por nosotros

L:Dios te salve María, llena eres de gracia El Señor es contigo, bendita tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
T:Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, Amén. (3 veces)

¿Qué hombre no lloraría
si a la Madre de Cristo viera
en tanto suplicio?
¿Quién no se entristecería
a la Madre contemplando
con su doliente Hijo?

Cuarto Dolor
María encuentra a Jesús con la cruz, camino al Calvario

 


Lectura del Evangelio
Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: "Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción, ¡y a ti misma una espada te atravesará el alma!, a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones". (Lc. 2, 34-35)

(Silencio)

Lector: Mujer fuerte
Todos: Ruega por nosotros
L: Mujer intrepida
T: Ruega por nosotros
L: Mujer de dolores
T: Ruega por nosotros
L: Mujer de la nueva alianza
T: Ruega por nosotros
L: Mujer de la esperanza
T: Ruega por nosotros

L:Dios te salve María, llena eres de gracia El Señor es contigo, bendita tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
T:Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, Amén. (3 veces)

Por los pecados de su gente
vio a Jesús en los tormentos
y doblegado por los azotes.
Vio a su dulce Hijo
muriendo desolado
al entregar su espíritu.

Quinto Dolor
María es testigo de la Crucifixión y muerte de Jesús

 


Lectura del Evangelio
Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Clopás, y María Magdalena. Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: "Mujer, ahí tienes a tu hijo". Luego dice al discípulo: "Ahí tienes a tu madre." Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa. (Jn. 19, 25-27)

(Silencio)

Lector: Nueva Eva
Todos: Ruega por nosotros
L: Colaboradora del Redentor
T: Ruega por nosotros
L: Sierva de la redención
T: Ruega por nosotros
L: Defensora de los inocentes
T: Ruega por nosotros
L: Coraje de los perseguidos
T: Ruega por nosotros

L:Dios te salve María, llena eres de gracia El Señor es contigo, bendita tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
T:Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, Amén. (3 veces)

Ea, Madre, fuente de amor,
hazme sentir tu dolor,
contigo quiero llorar.
Haz que mi corazón arda
en el amor de mi Dios
y en cumplir su voluntad

Sexto Dolor
María recibe el cuerpo de Jesús, bajado de la cruz

 


Lectura del Evangelio
Al atardecer, llegó un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también se había hecho discípulo de Jesús, y fue a ver a Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús. Pilato ordenó que se lo entregaran. Entonces José tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia y lo depositó en un sepulcro nuevo que se había hecho cavar en la roca. Después hizo rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, y se fue. María Magdalena y la otra María estaban sentadas frente al sepulcro. (Mt. 27, 57-61)

(Silencio)

Lector: Fortaleza de los oprimidos
Todos: Ruega por nosotros
L: Esperanza de los pecadores
T: Ruega por nosotros
L: Consuelo de los afligidos
T: Ruega por nosotros
L: Refugio de los pobres
T: Ruega por nosotros
L: Consuelo de los exiliados
T: Ruega por nosotros

L:Dios te salve María, llena eres de gracia El Señor es contigo, bendita tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
T:Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, Amén. (3 veces)

Santa Madre, yo te ruego
que me traspases las llagas
del Crucificado en el corazón.
De tu Hijo malherido
que por mí tanto sufrió
reparte conmigo las penas.

Séptimo Dolor
La sepultura de Jesús y la soledad de María

 


Lectura del Evangelio
Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, aunque en secreto por miedo a los judíos, pidió a Pilato autorización para retirar el cuerpo de Jesús. Pilato se lo concedió. Fueron, pues, y retiraron su cuerpo. En el lugar donde había sido crucificado había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el que nadie todavía había sido depositado. Allí, pues, porque era el día de la Preparación de los judíos y el sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús. (Jn. 19, 38, 41-42)

(Silencio)

Lector: Soporte de los débiles
Todos: Ruega por nosotros
L: Alivio de los enfermos
T: Ruega por nosotros
L: Reina de los mártires
T: Ruega por nosotros
L: Gloria de la Iglesia
T: Ruega por nosotros
L: Virgen de la Pascua
T: Ruega por nosotros

L:Dios te salve María, llena eres de gracia El Señor es contigo, bendita tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
T:Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, Amén. (3 veces)

Déjame llorar contigo
condolerme por tu Hijo
mientras yo esté vivo.
Junto a la Cruz contigo estar
y contigo asociarme
en el llanto es mi deseo.

Oraciones Finales

Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
No nos dejes caer en tentación,
y líbranos del mal.
Amén.

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida y dulzura y esperanza nuestra:
Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva;
a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos
y, después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clementísima! ¡oh piadosa! ¡oh dulce Virgen María!

Ruega por nosotros santa Madre de Dios,
Para que seamos dignos de alcanzar las promesas
de nuestro Señor Jesucristo.
Amén.

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Por: P. Josepedro Manglano

Les presentamos este Via Crucis del libro "¿Se puede aprender a sufrir?", de Josepedro Manglano, interpretado por Sergio Lechuga, con música de Bach y Vivaldi


1ª estación

2ª estación

3ª estación

4ª estación

5ª estación

6ª estación

7ª estación

8ª estación

9ª estación

10ª estación

11ª estación

12ª estación

13ª estación

14ª estación  

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