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Más ideas, menos ideologías
Si queremos transformar las realidades educativas, eclesiales, personales necesitaos muchas ideas buenas


Por: P. Arnaldo Alvarado | Fuente: Catholic.net



El hombre es un ser propiamente de ideas. Tal es así que decimos con el sentido común “las ideas mueven, los ejemplos impulsan”. El diccionario de la Lengua Española, en su primera acepción, define así esta realidad: “Primero y más obvio de los actos del entendimiento, que se limita al simple conocimiento de algo”.


Al parecer este escrito puede sonar demasiado filosófico. En efecto lo es, pero tiene su incidencia en todos los ámbitos de la vida humana. Pues el ser humano se mueve por ideas si las tiene lógicamente, sino será dirigido por otras cuyas consecuencias serán de acuerdo a la concordancia con lo real y verdadero.
Como sinónimo de ideas podríamos llamarlo también: conceptos, nociones, entendimiento, conocimiento, pero siempre de algo. Hay que decir que debe ser ideas de algo. Cuánto más nos acerquemos a la realidad más primaveral serán nuestras propuestas.

Significa que somos capaces de conocer la realidad tal como ella es. Esa realidad lo hacemos nuestra, pero respetando su alteridad. La realidad funda nuestras ideas. Ella nos mide y precisamente si las ideas son coherentes con la realidad entonces esas ideas son verdaderas de lo contrario son falsas.
Podemos asombrarnos ante la falta de ideas de la civilización contemporánea.

¿Porqué? Hay como una paradoja. Precisamente si estamos en una época de constante comunicación e interconexión con todos los espacios tangibles e intangibles, pero al final esas pocas ideas no se ajustan siempre plenamente a la realidad.

Cuando algo no se adecúa, se busca imponer y monopoliza la realidad se convierte en ideologías. Si queremos transformar las realidades educativas, eclesiales, personales necesitaos muchas ideas buenas. Entonces ideas sí, de las buenas y muchas; ideologías no.
 



 







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