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Dejarse misericordiar y perdonar
Mons Carlos Ñañez destaca que dejarse misericordiar y perdonar es un reflejo de la misericordia y la bondad de Dios.


Fuente: http://www.aica.org/



Córdoba (AICA): El arzobispo de Córdoba, monseñor Carlos Ñáñez, llamó a “dejarse misericordiar y perdonar”, para “ser un reflejo de la bondad y de la misericordia del Señor”, y también a ¨saber descubrir las visitas de Dios a su Pueblo¨, en Córdoba con la creación del Santuario del Sagrado Corazón Misericordioso de Jesús, en la Iglesia de los capuchinos, un nuevo espacio de gracia y oración, y además, durante el Congreso Eucarístico Nacional, en Tucumán, que ¨también es una visita del Señor a nuestra Patria¨.

El arzobispo de Córdoba, monseñor Carlos Ñáñez, celebró la misa dominical del 5 de junio en la parroquia Nuestra Señora de Luján y San Fermín, del barrio Los Paraísos, de Córdoba.

En la homilía, el prelado habló de la misericordia de Dios, que “se hace carne, se nos acerca, nos toca”, en Jesús. Por eso, en la Iglesia “se hace presente y continúa la obra de Jesús, ahí encontramos el eco de esa Providencia de Dios y de esos gestos de Jesús”, afirmó. 

“La Iglesia también quiere hacer patente esa bondad y esa misericordia de Dios. Y esto es lo que se nos ofrece, de la mano del papa Francisco, en este Jubileo Extraordinario de la Misericordia”, aseguró y agregó: “La bondad y la misericordia de Dios que se acercan a todos nosotros. A cada uno de nosotros, para beneficiarnos con sus dones”. 

Luego, llamó a “abrir el corazón a esa misericordia con esperanza y con decisión. Con la esperanza que es lo que anima a tomar esa decisión”. 

“Jesús da la orden al joven. El joven tiene que incorporarse, de hecho se incorpora y comienza a hablar. Restablece la comunicación. Entonces nuevamente está de por medio esto de abrir el corazón y abrirlo libremente. Nosotros tenemos que dejarnos querer. Como dice el papa Francisco, tenemos que dejarnos ‘misericordiar’. Es decir tenemos que dejarnos perdonar”, aseguró. 

En ese marco, el prelado pidió que nos dejemos “renovar interiormente para poder ser un reflejo de la bondad y de la misericordia del Señor en actitudes que signifiquen gestos de bondad y de misericordia para con nuestros hermanos. Especialmente para con quienes lo necesitan, para que tendamos una mano solidaria, según las posibilidades de cada uno”. 

"Ahora también nosotros tenemos que saber descubrir las visitas de Dios a su Pueblo. Y en este contexto del del Año de la Misericordia, atendiendo una propuesta de los padres Capuchinos, nosotros hemos erigido en Córdoba el santuario del Sagrado Corazón Misericordiosos de Jesús, en la Iglesia de los Capuchinos. Es decir, un espacio de gracia en donde nos podemos encontrar con esa bondad y esa misericordia del Señor, abriéndole nuestro corazón, a través de la oración y acercándonos también al Sacramento de la Reconciliación", señaló. 

Y añadió:"Precisamente los padres han querido ofrecer especialmente ese servicio, para acoger a quien vaya en búsqueda de ese encuentro entrañable con el Señor, con su bondad, con su misericordia. Una visita del Señor para nosotros en Córdoba, en nuestra arquidiócesis. El santuario del Sagrado Corazón Misericordioso de Jesús". 

Recordó que el Congreso Eucarístico Nacional en Tucumán, “es, también, una visita del Señor a nuestra Patria. Nuestra Patria que se encuentra muchas veces como la viuda del Evangelio, necesitada. Una Patria que se dispone a celebrar el Bicentenario de su Independencia, el 9 de julio. Patria que espera esa palabra consoladora y liberadora de Jesús”. 

Mons. Ñáñez exhortó a que no permitamos que el flagelo de las drogas siembre muerte entre los niños, los adolescentes, los jóvenes de nuestra Patria. “Necesitamos de esa palabra fuerte y liberadora de Jesús que pueda decirnos a todos que nos levantemos, pero especialmente a quienes han caído en las garras de las adicciones. Joven a ti te lo digo, levántate”, expresó. 

Además, pidió al Señor que “nos libre de la violencia. De esa violencia que se expresa en las familias, en la sociedad”, y se refirió a las marchas que se realizaron en el país pidiendo el respeto por la dignidad de cada mujer. “Están bien esas marchas en cuanto a que hacen sensible, visibilizan el problema, pero no basta la marcha, es necesario el cultivo de una actitud constante que nos haga desechar la violencia en cualquiera de sus expresiones”, sostuvo. 

“Necesitamos una actitud que nos mueva a resolver nuestras diferencias, nuestras dificultades de una manera humana, civilizada, respetuosa. Necesitamos de esa palabra del Señor”, añadió.+ 

 

 

 



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