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El catequista lider
Lo que debemos hacer para cumplir con el mandato que recibimos en el bautismo


Por: Mayu Anaya de Dollero | Fuente: Tiempos de Fe, Anio 3 No. 15, Marzo - Abril 2001



Recordemos que al recibir el bautismo compartimos con Cristo el ser sacerdote, profeta y rey.

 

Para cumplir con este mandato debemos:

Como profetas, para proclamar la fe es importante conocer y adecuar diferentes técnicas que nos ayu­den con una metodo­logía para llevar a cabo promoción y hacerla de una manera efectiva.

Como sacerdotes, para poder transmitir las enseñanzas de Cristo, debemos cono­cer nuestra fe, amar a Cristo y poner en prác­tica su doctrina.



Como reyes, debemos ser un líder religioso, y para poder influir son necesarias la integridad y congruencia con que vi­vamos; a mayor soli­dez, mayor liderazgo.

Al igual que el catequista, es muy importante que el líder tenga clara cual es su misión y cual es la visión que tiene o sea cual es el alcance que pre­tende tenga su misión. Cabe acla­rar a qué se refiere el término misión. La palabra misión viene del latín "mittere" que quiere decir "enviar" "para cumplir con una tarea o un mandato que de ordinario lleva consigo esfuerzo y lucha en el área enemiga de combate."

Este envío hay que verlo a través de la "ley eterna"; no es simple­mente un envío como el que puede ser el entregar una carta o docu­mento. En este caso envío se refiere del mandato que hemos recibido de Cristo: "Como el Padre me ha enviado a mí, yo os envío a voso­tros" (Jn. 20,21).

Como ya lo habíamos señalado la misión del catequista-promotor es "Propagar la fe y la vida cristia­na", esto no es más que cumplir con el mandato de Cristo de "Ser luz y Sal de la Tierra" e "Instaurar el Reino de Dios en la Tierra".

Si nos comprometemos con este mandato vamos a cumplir con la mi­sión por la que fuimos creados, la cual le va a dar sentido a nuestra vida.



Para ejercer este liderazgo debe­mos seguir a Jesús que es nuestro guía, nuestro líder y Buen Pastor.

Él va siempre de­lante con su entre­ga, hasta morir fiel a su máxima:

Los jefes deben servir. "Sabéis que los jefes de las naciones las dominan como señores absolutos y los grandes las oprimen con su poder. No ha de ser así entre vosotros, sino el que quiera ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro esclavo; de la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos" (Mt.20, 24-28).

Para el catequista líder, "el ver­dadero liderazgo cristiano consiste en ponerse al servicio de los demás, viviendo y desviviéndose y dando la vida, no necesariamente de golpe, sí gota a gota, cada día, desgastán­dose para que otros tengan vida". (Homilía 14 de mayo de 2000. Card. Norberto Rivera Carrera, Arzobispo Primado de México).

Te invito a revisar qué estás ha­ciendo tú como catequista líder a la luz de los textos anteriores, para asumir el liderazgo que Cristo quiere de ti, de tal manera que al compartir y comprometerte con su liderazgo se dé una identificación total y puedas así cumplir con tu misión de bautizado.







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