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Reflexión del evangelio de la misa del Lunes 12 de Junio de 2017

Dichosos los pobres de espíritu
Cristo nos propone hoy la verdadera felicidad que va al interior del corazón.


Por: Mons. Enrique Diaz, Obispo de la Diócesis de Irapuato |



 

II Corintios 1, 1-7: “Dios nos conforta para que nosotros podamos confortar a los demás en todos sus sufrimientos”
Salmo 33: “Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor”
San Mateo 5, 1-12: “Dichosos los pobres de espíritu”

 


Las Bienaventuranzas son la carta de presentación de la Buena Nueva de Jesús. Pero me queda la impresión que muchas veces las recitamos con gusto, las alabamos mucho y, después, las dejamos como algo lejano, ideal pero irrealizable. Hoy nuevamente las hemos escuchado porque iniciamos en el calendario ferial el evangelio de San mateo.  Juntamente iniciamos también la reflexión de la segunda carta a los Corintios, como una muestra de que se pueden vivir las bienaventuranzas. Pablo y Timoteo, se presentan como modelos encarnados de ese seguimiento radical a Jesús viviendo su propuesta para ser felices. El Señor es quien consuela, quien fortalece “porque así como participamos en los sufrimientos de Cristo, así, por medio de Cristo, recibimos también un gran consuelo”.

 



Las Bienaventuranzas no son para hacer discursos bonitos, ni para presentar ideales irrealizables. El hombre siempre pone como primer anhelo ser feliz, pero con frecuencia coloca su felicidad en el tener o en el poseer. Se siente feliz un momento pero enseguida descubre que tiene más hambre y sed de ser feliz. Cristo nos propone hoy la verdadera felicidad que va al interior del corazón. Y hoy en medio de nosotros, Jesús sigue lanzando su invitación a vivirlas. Y, gracias a Dios, hay en medio de nosotros personas que se las toman en serio y viven conforme a lo que Jesús nos pidió. Basta que miremos con atención y encontraremos discípulos de Jesús que en medio de este mundo globalizado, tienen libre el corazón y viven alegremente el Evangelio.

 

En medio de tanta corrupción hay quien lucha sinceramente por implantar la justicia y la verdad; en medio de tantos odios y violencias, encontramos personas “pacíficas”, con armonía en su corazón y constructores de paz. En medio de tantas ambiciones, encontramos personas con el corazón libre y feliz. Cuando alguien duda si se pueder ser feliz, yo pido que contemplemos a Jesús: nadie como él vivió las bienaventuranzas, nadie más pobre y sufriente, pero nadie más feliz que Jesús. San Pablo también hoy nos provoca a vivir plenamente nuestra







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