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De Profesión Mamá
Investigadora Asociada en el campo del Desarrollo Infantil y Relaciones Humanas.


Por: P. Dennis Doren, LC | Fuente: Catholic.Net



Te doy gracias, mujer-madre, que te conviertes en seno del ser humano con la alegría y los dolores de parto de una experiencia única, la cual te hace sonrisa de Dios para el niño que viene a la luz y te hace guía de sus primeros pasos, apoyo de su crecimiento, punto de referencia en el posterior camino de la vida.

Te doy gracias, mujer-esposa, que unes irrevocablemente tu destino al de un hombre, mediante una relación de recíproca entrega, al servicio de la comunión y de la vida.

Te doy gracias, mujer-hija y mujer-hermana, que aportas al núcleo familiar y también al conjunto de la vida social las riquezas de tu sensibilidad, intuición, generosidad y constancia.

Te doy gracias, mujer, ¡por el hecho mismo de ser mujer! Con la intuición propia de tu femineidad enriqueces la comprensión del mundo y contribuyes a la plena verdad de las relaciones humanas.

Hace unos meses atrás, cuando recogía a los niños del colegio, otra madre a la cual conocía bastante bien se me acercó. Estaba histérica y muy indignada. “¿Sabes lo que tú y yo somos?” me preguntó antes que yo pudiera darle una respuesta, que la verdad, no sabía cuál era.



Parece que ella recién venía de renovar su licencia de conducir en la oficina de tránsito. Cuando la oficial que tomaba los datos, le preguntó cuál era su ocupación, ella no supo qué responder. Al percatarse de esto, la oficial que tomaba los datos le dijo "A lo que me refiero es a si trabaja usted o ¿es simplemente una....?"

"¡Claro que tengo un trabajo, -le contestó-, soy una mamá!". A lo que la oficial respondió: "No ponemos mamá como opción, vamos a ponerle ama de casa", fue la respuesta enfática de la oficial. Había olvidado por completo esta historia hasta que un día a mí me pasó exactamente lo mismo, solo que esta vez, en la oficina del Ayuntamiento.

La funcionaria era obviamente una mujer de carrera, eficiente, de mucha postura y tenía un título muy despampanante que decía "Interrogadora Oficial". “¿Cuál es su ocupación?”, me preguntó ella. ¿Qué me hizo contestarle esto? no lo sé, pero las palabras simplemente salieron de mi boca:

"Soy una Investigadora Asociada en el campo del Desarrollo Infantil y Relaciones Humanas."

La funcionaria se detuvo, el bolígrafo quedó congelado en el aire y me miró como si no hubiese escuchado bien. Repetí el título lentamente, poniendo énfasis en las palabras más importantes.



Luego, observé asombrada cómo mi pomposo anuncio era escrito en tinta negra en el cuestionario oficial. "¿Me permite preguntarle?" -dijo la funcionaria con un aire de interés- "¿Qué es exactamente lo que hace usted en este campo de investigación?"

Con una voz muy calmada y pausada me escuché contestarle: "Tengo un programa continuo de investigación (¿qué madre no lo tiene?) en el laboratorio y en el campo (normalmente me hubiera referido a lo anterior como adentro y afuera). Estoy trabajando para mi maestría (la familia completa) y ya tengo cuatro créditos (todas mis hijas). Por supuesto que el trabajo es uno de los que mayor demanda tiene en el campo de humanidades (¿alguna madre está en desacuerdo?) y usualmente trabajo 14 horas diarias (en realidad son más, como 24). Pero el trabajo tiene muchos más retos que cualquier trabajo sencillo, y las remuneraciones, más que solamente económicas, están ligadas  al área de la satisfacción personal”.

Se podía sentir una creciente nota de respeto en la voz de la funcionaria mientras completaba el formulario. Una vez terminado el proceso, se levantó de la silla y personalmente me acompañó a la puerta.

Al llegar a casa, emocionada por mi nueva carrera profesional, salieron a recibirme tres de mis asociadas al laboratorio, de 13, 7 y 3 años de edad. Arriba podía escuchar a nuestro nuevo modelo experimental en el programa de desarrollo infantil (de 6 meses de edad), probando un nuevo programa de patrón en vocalización. ¡Me sentí triunfante! ¡Le había ganado a la burocracia! Había entrado en los registros oficiales como una persona más distinguida e indispensable para la humanidad que solo "una madre más".

La maternidad..., ¡Qué carrera más gloriosa, especialmente, cuando tiene un título en la puerta! FELÍZ DÍA MAMÁ.







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