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¿Hijos buenos?
Todos los padres anhelamos tener hijos buenos. Pero….que queremos decir con esto


Por: Victoria Mijares | Fuente: Catholic.net



"¡Aprended a reflexionar más y más, aprended a pensar! San Juan Pablo II

 

Todos los padres anhelamos tener hijos buenos. Pero….que queremos decir con “hijos buenos”  ¿Que tengan buenas notas escolares?  ¿Que obedezcan y hagan todo lo que les pedimos?,…¿ Que sean niños que vivan cada etapa de su vida, disfrutando  y  desarrollando los diferentes aspectos que le hagan construirse como persona?.
 
Para lograr una educación integral, asertiva y que incluya todas las dimensiones de la persona, será necesario que los padres de familia asuman su responsabilidad y el compromiso que genera el ser formadores de sus hijos, y hacerse responsables no solo cubrir las necesidades materiales; de vivienda, alimentación, vestido, enviarles a actividades (natación, karate, ballet, piano, etc.) sino sobre todo hacerse cargo de formar su conciencia, su inteligencia, su voluntad,  en un ambiente de libertad y felicidad, en una familia.

Para dar forma a algo contamos con su naturaleza, con su esencia misma de persona humana, solo gracias a está, podremos moldear la personalidad equilibrada de nuestros hijos.

Enseñarles a pensar, a desarrollar su pensamiento lógico y reflexivo. Que las experiencias desde los primeros años sean pauta para el desenvolvimiento y organización del pensamiento, incluyendo el raciocinio, y el aspecto lógico. Reflexionar sobre la realidad de experiencias y vivencias cotidianas, en casos prácticos que le permitan comprender los fenómenos que le rodean.



¿Qué está sucediendo en  la sociedad?

Lo más triste que está sucediendo en la sociedad, es que no sucede el pensar….omitimos el pensar, evitamos la fatiga mental!

Como consecuencia, aceptamos todo lo que nos dicen en ambiente de cómodo “relativismo”, no estamos yendo al fondo de las cosas, evitamos buscar la verdad con  pensamiento crítico y nos dejamos llevar por ideologías, modas y opiniones. Estamos cambiando el pensamiento por el sentimiento.

El "sensamiento", es dejarse llevar por lo que "se siente", si se siente mucho o se siente poco, si lo siento o si no lo siento, me late o no me late. Es un modo de vivir en el relativismo, sobre fundamentos inconsistentes e inestables. Las emociones rigen las decisiones. A pesar de que habla mucho de inteligencia emocional, se habla poco del control de la voluntad y del orden adecuado de los afectos.

¿Cómo podemos enseñar a pensar a nuestros hijos?



1. Actuar de acuerdo con la verdad de las cosas.
Enseñar a los hijos en la verdad, a actuar con coherencia, a no engañarse, “llamar al pan y al vino, vino”, distinguir lo que es real, de la fantasía, sobre todo predicar con el propio ejemplo.

2. Entrenamiento de la inteligencia humana
Hay que enriquecer habilidad de razonar por medio de los sentidos, escuchar los diversos sonidos, enriqueciendo el lenguaje, fomentando el diálogo, observando la naturaleza y todo lo que les rodea, tocando la textura de las cosas, temperatura, y formas. El intelecto comienza por el desarrollo de los aprendizajes múltiples, a pensar es descubrir todo el inmenso poder que tiene sus pensamientos y reflexiones.

3. Aprender de nuestras equivocaciones.
Si queremos que los niños aprendendan a pensar, deberemos ayudarles a descubrir el mundo tan humano del error. Si me caigo me levanto. Todos podemos equivocarnos porque somos humanos, asumiendo las consecuencias de nuestros actos, y siendo capaces de mejorar. Aprender del error.

4. Educar la voluntad.
Aprender a dominar sus deseos desde que son muy pequeños. Y más que autocontrol a esforzarse para conseguir lo que desean. Aprenderán que sólo con el esfuerzo se consigue y alcanza lo que se propone. Para lograr eso, es necesario hacer con que los niños conozcan sus fortalezas a través de una motivación positiva. Pomoviendo la buena autoestima, madurez y responsabilidad. Su esfuerzos se verán coronados poco a poco.

5. Enseñar a tomar decisiones.
Si convenimos que educar es, esencialmente, crecer en libertad y en responsabilidad, aprender a decidir bien resulta uno de los aspectos claves de esa tarea: cuanta más capacidad de decisión, más libertad. Aprendan la relación causa-efecto, acción-consecuencia.

6. Fomentarla, la sana estrategia de preguntar continuamente.
¿Qué es? ¿Por qué? y ¿Para qué? Preguntas fundamentales. Aristóteles definía la ciencia como “el conocimiento cierto por las causas”. Los padres deben estimular, motivar, comentar y promover el clima adecuado para favorecer los hábitos intelectuales de sus hijos.

7. Fomentar el autoconocimiento personal el desarrollo de las virtudes.
Fomentar en los niños el autoconocimiento y reconocimiento de sus propias habilidades, virtudes y defectos.
Un solo acto no supone virtud, hay que hacer un acto respetivo varias veces y hacerlo con sentido, consiente de qué se hace, por qué se hace y queriendo actuar así en cualquier circunstancia y ambiente, este solo o acompañado.

8. Inteligencia emocional
Mostrar el mundo de las emociones, propias y de las otras personas con las que se relaciona, enseñar a los niños a reconocer sus emociones, y darles un gestión efectiva por medio de alguna actividad lúdica o física personal donde pueda “sacar” y canalizar la energía de sus emociones.


 

 







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