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Educar... motiva
Intentar formar con violencia, es inaceptable


Por: Francisco Mario Morales | Fuente: Catholic.net




Intentar  formar a los hijos, a gritos, con violencia, golpes y amenazas…es una manera errónea de intentar una buena formación. Es una ¡barbaridad! “No importa cuán justas sean tus palabras, cuando hablas con ira, lo arruinas todo”. (7)

Gritos, violencia, castigos y amenazas sólo aturden y provocan rebeldía, odio, frustración y desmotivación.  Una verdadera formación, motiva a la superación y al deseo de saber y conocer más para ser mejor.

Una disciplina excesiva, extralimitada, agresiva, arbitraria…es algo ¡absurdo! La disciplina como parte de la formación debe aplicarse con prudencia y respeto a la persona. La formación, requiere paciencia, verdaderos deseos y vocación para llevar a los hijos, no solo a memorizar sino a entender, concientizar y comprender toda acción por convicción, de manera voluntaria, de pensamiento, palabra u obra  con toda confianza y entusiasmo.

“Educar es enseñar a amar” (1) Que tus hijos te amen pero que no te tengan miedo. Exige pero no maltrates. “El mal trato verbal  trae muerte de espíritu y de relación” (6)

El poder de las palabras



Nuestras palabras tienen el poder de crear y el poder de destruir, el mejor ejemplo lo podemos apreciar en una amistad o una relación. Se comienza conversando y por cualquier palabra que podamos decir fuera de lugar puede terminar de mala manera.

¿Cuál es la diferencia entre educar e instruir?

La educación es transmitir valores, con el propio ejemplo,  mientras que instruir es compartir conocimientos. Los niños necesitan ser educados y ni la sociedad ni la familia pueden renunciar de esta responsabilidad.

La contraposición entre educar e instruir normalmente apunta a la diferencia entre transmitir información, conocimientos, destrezas, describir situaciones, explicar leyes o demostrar teoremas, que sería instruir (a veces, sinónima de enseñar) y, por el otro lado, formar al individuo, ayudar a construir su personalidad, su moral, sus valores éticos, estéticos, sus formas sociales de comportamiento, las bases de su perspectiva política (sin adoctrinamiento dogmático),… todo lo cual sería educar o formar. La contraposición se presenta a veces de forma excluyente o casi excluyente: cuando se instruye, se enseña y no se educa; si se educa, no se pretende instruir.

“Existe una diferencia sustancial entre educar e instruir. Para instruir basta con saber. Para educar es necesario "ser". No hay destino digno sin cultura, no hay cultura sin valores”  (2)
“Instruir es desarrollar la inteligencia. Educar es formar al hombre”  (3)



“La crisis de autoridad también está patente hoy en las escuelas y el resto de instituciones educativas. En ocasiones, los maestros no buscan educar, sino lograr resultados. Es preciso que el maestro quiera a sus alumnos para poder ejercer la autoridad desde el amor, así como para conseguir sacar lo mejor de cada uno. En este sentido, Javaloyes sentencia que “el educador debe influir en los alumnos y las familias para que sean mejores, no para que sean como él”. (4)
 

Enseñanza significa: “La transmisión de conocimientos, habilidades, ideas o experiencias pero siempre desde el punto de vista empírico”.  La intención es que el individuo comprenda y utilice las primeras normas, reglas que le son impartidas. Educar “es el desarrollo de las facultades intelectuales y morales que les permitirá vivir y convivir en sociedad”. Instruir, que es cuando, tanto el infante, el pre o el adolescente irá incorporando de memoria o de un modo razonado, cada una de las distintas disciplinas del conocimiento humano. (5)
Es vital que en todo momento, que los papás tengamos presente que, un buen testimonio y congruencia, valen más que mil palabras.

 

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(1) El impulso.com
(2) ISABEL AG ERAISABEL AG ERA
(3) Alfonso Llano Escobar, S. J. cenalbe@javeriana.edu.com
(4) Marta Peñalver | Fuente: Revista Misión (http://revistamision.com)
(5) Riste recargado /Ricardo Steimberg
(6) Luz plena.com
(7) San Juan Crisóstomo

 







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