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La grandeza de la contemplación
El tiempo para ellos lo viven con serenidad, tranquilidad, sin prisas


Por: María Teresa González Maciel | Fuente: Catholic.net



Un ejemplo de como contemplar se encuentra en un bebé. Ellos tienen la capacidad de extasiarse, admirar, concentrarse en los detalles más pequeños. El tiempo para ellos lo viven con serenidad, tranquilidad, sin prisas.

Siguen con su mirada el movimiento de las hojas de los árboles, se dejan impactar por la danza de las nubes. abren todos sus sentidos para recibir tanta belleza.Se alegran y refrescan al percibir el aroma de un nardo, el perfume de los azhares del naranjo, que invita a detener el paso.

Toman la arena con sus manos, el pasto, las hojas, una piedra  va y viene sin cesar entre sus dedos. Es fascinante ver cómo contemplan, sienten disfrutan por ejemplo una  bellota, perciben su textura, la observan, se entretienen con ella, pero algo les dice que no se la lleven a la boca.

Su atención queda tomada por el canto de los pájaros que realizan su paseo diario. También sienten serenidad cuando escuchan el sonido del agua en una fuente o cascada.

Intentan atrapar con sus dedos las luces que se reflejan en sus brazos a través de una frazada bordada con espacios suficientes, para crear el efecto de un montón de luces sobre su piel y su ropa. Y qué decir del agua que los refresca y también quieren atesorar en sus dedos.
Todavía no tienen un año y esos momentos de contactar con la naturaleza ha colmado su rostro, sus sentidos de caricias, han sumado  paz, alegría  y serenidad a la que ya llevan consigo.

El viento ha besado una y otra vez su cara, sus dedos guardan ya secretos, texturas, sensaciones de frío calor, suavidad, aspereza.

Las hojas de los árboles lo han saludado una y otra vez, las nubes han permitido ser seguidas y observadas por esos ojos transparentes, ávidos de conocimiento.

Ante la cercanía de algunos animales han podido ver, sentir sus  latidos, de vida, y también el termino de esta, cuando sus ojos contemplan un ave caída.

Se ha establecido una amistad, amistad que se convertirá en diálogo interior, diálogo que necesariamente le llevará a preguntarse sobre la creación.

Todo evoca perfección, armonía, frescura, colorido, bondad, belleza, misterio, equilibrio, asombro, luz, majestosidad, plenitud, movimiento, gozo, libertad, delicadeza, llenura espiritual, abundancia, generosidad, sorpresa, renovación.

Todos estos mensajes son guardados en lo más profundo de su persona, si al paso del tiempo, llegado el momento medita, cuestiona sobre tanta belleza creada, con espíritu abierto con sencillez, con deseos de encontrar la Verdad. La Verdad, la Vida, el Camino, el Amor sellaran con un beso el encuentro.







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