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Aceptar el reino de Dios como un niño para entrar en él
Santo Evangelio según San Marcos 10, 13-16. Sábado VII del tiempo ordinario


Por: H. David Mauricio Sánchez Mejía, L.C. | Fuente: www.somosrc.mx



En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor Jesús, gracias por el don de tu amistad. Quiero que seas parte de mi vida, que compartas mis alegrías y tristezas. Dame la fortaleza y la sencillez para descubrirte, en todo momento, lo que llevo en mi corazón.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Marcos 10, 13-16

En aquel tiempo, la gente le llevó a Jesús unos niños para que los tocara, pero los discípulos trataban de impedirlo.

Al ver aquello, Jesús se disgustó y les dijo: “Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios es de los que son como ellos. Les aseguro que el que no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él”.

Después tomó en brazos a los niños y los bendijo imponiéndoles las manos.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

En este Evangelio, el Señor nos pide que seamos como los niños. Pero ¿qué quiere decir con esto? ¿Acaso nos pide que nos comportemos como ellos? Ya hemos crecido: pensamos diferente, sentimos diferente y queremos diferente. ¿Qué significa, entonces, este ser como niños?

En la medida en que crecemos, nos enfrentamos a momentos buenos y malos que nos hacen tomar diversas posturas ante lo que sucede a nuestro alrededor. Comenzamos a desconfiar de las otras personas ya que nos damos cuenta de que no todos tienen las mejores intenciones. Descubrimos que sabemos, o creemos que sabemos, cosas que otros ignoran y nos llenamos de orgullo. Se nos nubla la mirada y dejamos de ver lo bello que es vivir para los demás.

Jesús se da cuenta de todo esto y nos invita a mirar a los niños. Los niños confían pues saben que su padre no dejará que les suceda algo malo; desean aprender, preguntan, pues se dan cuenta de que les falta mucho por aprender; se compadecen y desean ayudar, ya que ellos mismo se descubren necesitados. Jesús quiere que seamos como niños, no que nos comportemos como ellos. Nos quiere sencillos, humildes y sinceros. Que cuando estemos felices, se lo digamos. Que cuando nos enojemos, se lo digamos. Que cuando no entendamos algo, se lo digamos. Él quiere ser realmente el amigo del alma en quien podamos confiar en todo momento.

«La Escritura nos habla de la persona humana creada por Dios a imagen suya. ¿Qué otra afirmación más rotunda se puede hacer sobre su dignidad? El Evangelio nos habla del afecto con el que Jesús acogía a los niños, tomándolos en sus brazos y bendiciéndolos, porque “de los que son como ellos es el reino de los cielos”. Y las palabras más fuertes de Jesús son precisamente para el que escandaliza a los más pequeños: “Más le valdría que le colgasen una piedra de molino al cuello y lo arrojasen al fondo del mar”. Por lo tanto, debemos dedicarnos a proteger la dignidad de los niños con ternura, pero también con gran determinación, luchando con todas las fuerzas contra esa cultura de descarte que hoy se manifiesta de muchas maneras en detrimento sobre todo de los más débiles y vulnerables, como son precisamente los menores.»
(Discurso de S.S. Francisco, 6 de octubre de 2017).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Haré una visita al Santísimo para preguntarme: ¿Qué me impide ser como niño?



Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.



Reflexión de Mons. Enrique Díaz en audio:





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