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Frases del Evangelio para vivirlas cada día
11 citas del Evangelio que nos pueden acompañar día a día


Por: Maria Luisa Martínez Robles | Fuente: Catholic.net



Quién este libre de pecado que tire la primera piedra. Juan 8,1-7
Muchas veces juzgamos a los demás cuando nosotros hacemos lo mismo o incluso peor. Procuremos ser más tolerantes con los defectos de los que nos rodean. Intentemos  comprenderles y ponernos en su lugar.

La viga en el ojo ajeno. Lucas 6,41-42
Estamos dispuestos a criticar, a ver los defectos que nos molestan de nuestros semejantes, pero no vemos los nuestros. Si nos miramos en el espejo del alma y cada noche proponernos corregirlos y ser tolerantes y comprensivos para corregir con cariño los errores que veamos.

No tengáis miedo. Juan 14,1
¿De verdad confiamos en Él? ¿Ponemos nuestra vida en sus manos? Si le dejamos hacer su voluntad y no la nuestra, pensando que como Padre quiere lo mejor para nosotros, el miedo desaparecerá de nuestra vida.

Los soldados se burlan de él. Lc 23, 36-37
Siguen burlándose de Él. No entienden nada. Nosotros no vamos a negarle, no nos avergonzaremos de ser sus discípulos

Aparta de mí este cáliz. Lucas 22,42
Jesús era hombre y sufrió enormemente. En nuestro camino hay desgracias y dificultades, pero si Él nos acompaña todo será más fácil. Nos dará fuerzas para continuar.

No os durmáis. Mateo 26,46
Nos dormimos, no estamos despiertos para hacer el bien. Solo pensamos en nosotros. La pereza nos vence. Debemos modificar esta actitud.

Perdónales porque no saben lo que hacen. Lucas 23,24
Debemos perdonar setenta veces siete, dice otra frase. Es difícil pero al menos debemos intentarlo una y otra vez. La misericordia es una virtud que no podemos escatimar.



Hoy estarás conmigo en el Paraíso" Lc 23,43
Es lo que nos espera si estamos dispuestos a seguirle. ¿Vale la pena ser mejor cada día? Dimas era un ladrón y se arrepintió. Nosotros estamos a tiempo de rectificar.

Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? Mt 27,46
No nos abandona, siempre está a nuestro lado, en ocasiones no le sentimos. El ruido y las prisas no nos dejan escucharle, pero siempre está dispuesto.

"Tengo sed" Jn 19,28
La oración, la ayuda constante al que nos necesita calmará nuestra sed espiritual.

Padre, en tu manos encomiendo mi Espíritu." Lc 23,46
Nos pondremos en sus manos, le dejaremos hacer. Nos irá mucho mejor. Así al final de nuestra existencia nos encontraremos con Él para toda la eternidad. La resurrección nos espera.







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