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3 de junio de 2019

Siempre estás acompañado
Santo Evangelio según San Juan 16, 29-33. Lunes VII de Pascua


Por: H. César Yali Molina Flores, L.C. | Fuente: www.somosrc.mx



En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, concédeme la gracia de vivir con la conciencia que siempre estás a mi lado.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Lectura del santo Evangelio según san Juan 16, 29-33

En aquel tiempo, los discípulos le dijeron a Jesús: “Ahora sí nos estás hablando claro y no en parábolas. Ahora sí estamos convencidos de que lo sabes todo y no necesitas que nadie te pregunte. Por eso creemos que has venido de Dios”.

Les contestó Jesús: “¿De veras creen? Pues miren que viene la hora, más aún, ya llegó, en que se van a dispersar cada uno por su lado y me dejarán solo. Sin embargo, no estaré solo, porque el Padre está conmigo. Les he dicho estas cosas, para que tengan paz en mí. En el mundo tendrán tribulaciones; pero tengan valor, porque yo he vencido al mundo”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

El Evangelio del día es una invitación a que recuerdes que siempre estarás acompañado, aun en los momentos más difíciles.

En tu vida, hay momentos en que las personas que te rodean te dicen que creen en ti, mismas palabras que los discípulos dijeron a Jesús: «Ahora creemos en ti»; sin embargo, Jesús les replica diciendo «¿Ahora creen?, llega el momento, ha llegado, en el que se dispersarán cada uno por su lado y me dejarán solo».

Piensa cuántas veces te has sentido defraudado y abandonado por esas personas que decían creer en ti; esa impotencia de sentirte traicionado que te han llevado a encerrarte y sentirte solo aun cuando has estado acompañado físicamente por otros. Aunque difícil, Jesús lo vivió y lo vive por eso agrega: «Pero yo no estoy solo, porque el Padre está conmigo». De igual forma, Jesús quiere que interiorices el hecho que nunca estás solo, que el Padre también está contigo, que siempre estarás acompañado.

Ciertamente no es fácil, pero creas o no en Dios y las enseñanzas de Jesús, basta que reflexiones un poco, veas tu vida y te darás cuenta de que siempre ha habido y habrá alguien a tu lado. Así como el sol brilla para buenos y malos, de igual forma el Creador está junto a ti, creas o no en Él.

Muchas veces la vida se puede percibir como dura, hasta cruel, pero depende del enfoque con el cual miras cada momento de tu vida; anímate y aprende a ver que, a tu alrededor, o incluso a la distancia, siempre hay alguien que está junto a ti. Nunca estás solo.

Que san José y la Virgen María te acompañen y enseñen a reconocerte amado y acompañado siempre por Dios.

«Estos dos momentos —la prueba y la tentación—, han estado misteriosamente presentes en la vida del mismo Jesús. En esta experiencia, el Hijo de Dios se hizo completamente hermano nuestro, de una manera que casi roza el escándalo. Y son precisamente estos pasajes del Evangelio los que nos muestran que las invocaciones más difíciles del Padre Nuestro, las que cierran el texto, ya han tenido respuesta: Dios no nos ha dejado solos, sino que en Jesús se manifiesta como el «Dios con nosotros» hasta las consecuencias extremas. Él está con nosotros cuando nos da la vida, está con nosotros durante la vida, está con nosotros en la alegría, está con nosotros en las pruebas, está con nosotros en las tristezas, está con nosotros en las derrotas, cuando pecamos, pero siempre está con nosotros porque es Padre y no puede abandonarnos.»
(S.S. Francisco, Audiencia, 01 de mayo de 2019).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

En un momento de oración le agradeceré a Dios lo mucho que me ama y el que siempre ha estado a mi lado.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.



Reflexión de Mons. Enrique Díaz en audio:





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