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Comentario 1Sm 17
Se relata la victoria de David sobre Goliat.


Por: Dr. Konrad Schaefer O.S.B - Tais Gea | Fuente: Catholic.net



El libro de Samuel presenta, a través de los distintos relatos de los inicios de la monarquía, la visión teológica que el pueblo tenía de la misma. En los textos de unción de los reyes, tanto de Saúl como de David, se muestran los rasgos esenciales de lo que para el pueblo de Israel debería de ser un rey.

En el texto de 1Sm 17 en el que se relata la victoria de David sobre Goliat se muestra otra línea teológica que acompaña la historia deuteronomista: la victoria del ejército de Israel sobre los enemigos gracias a la presencia de Yahvé.

El autor, al describir a los dos personajes principales de la escena: David y Goliat, hace una marcada comparación. Goliat es presentado como un guerrero que mide tres metros con una gran armadura de bronce y una espada, lanza y jabalina (vv.4-7). David se presenta como un pastor y el menor de 8 hermanos (vv.12.14.20). Para luchar contra el filisteo le intentan poner la armadura de Saúl pero no le queda (vv.38-39) por lo que enfrenta a Goliat con su bastón de pastor, cinco piedras lisas y su honda de pastor (v.40).

Este contraste hace que el lector concluya que el vencedor será Goliat quien es, por mucho, mejor candidato a la victoria. Sin embargo, quien vence es David. A través de ello, el autor presenta la teología de la guerra. En el discurso entre el filisteo y David se puede identificar esta idea teológica: «Tu vienes contra mí con espada, lanza y jabalina. En cambio, yo voy contra ti en nombre del Señor de los ejércitos, Dios de los escuadrones de Israel» v.45.

Esta teología está presente en toda la historia deuteronomista. Ya desde sus inicios en el libro de Jueces se indica que sólo si el Señor estaba con el juez, los salvaba de sus enemigos(cf. Jue 2, 18). Es decir, es el Señor quien da la victoria a Israel no la fuerza de su ejército. También en el I libro de Samuel se indica, después de una batalla perdida, que para vencer se tiene que llevar a la batalla el arca de la alianza, la presencia de Yahvé (cf. 1Sm 4, 3). Esta teología se verá confirmada en el reinado de Saúl (cf. 1Sm 14, 23) y en el de David (cf. 1Sm 23, 2.5). Y más adelante en el II libro de Reyes en donde se relatan los años de la monarquía se encuentra esta teología en 2Re 19, 19.

Es así como, a lo largo de la historia deuteronomista, se va indicando que Israel sólo puede vencer al enemigo cuando Yahvé está con él y con una especial referencia al monarca. Cuando el pastor de Israel; el rey, es fiel, entonces Israel vence la batalla. Si no cae en manos del enemigo y es vencido.







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