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16 de junio de 2020

¡Hoy puedes amar más!
Santo Evangelio según san Mateo 5, 43-48. Martes XI del Tiempo Ordinario


Por: Erick Flores LC | Fuente: www.somosrc.mx



En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Dios Padre, te invoco humildemente para que me des la fuerza y valentía para dejar de lado todo con tal de encontrarme contigo. Necesito escuchar tu voz para encontrar la paz que sólo Tú me puedes dar. ¡Señor, aumenta mi fe!

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 5, 43-48

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Han oído que se dijo: Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo. Yo, en cambio, les digo: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian y rueguen por los que los persiguen y calumnian, para que sean hijos de su Padre celestial, que hace salir su sol sobre los buenos y los malos, y manda su lluvia sobre los justos y los injustos.

Porque si ustedes aman a los que los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen eso mismo los publicanos? Y si saludan tan sólo a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen eso mismo los paganos? Ustedes, pues, sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

En este Evangelio Cristo nos hace un llamado a vivir, tomando las mejores decisiones y actitudes que la persona puede poner en práctica día a día. Con esto, Dios nos llama a dar un esfuerzo que pasa el plan humano pero que, gracias a la encarnación del Hijo el hombre, somos capaces de seguir un camino hacia la perfección. El hombre maduro, tanto humana como espiritualmente, es capaz de salir de sí mismo, pero amar a los enemigos va más allá porque hay un Dios que nos enseña a tener un corazón tan grande que no puede odiar, ni ser indiferente…

El principio es el de amar sin medida y el fin está en ser verdadero hijo de Dios Padre. El Padre tiene un corazón que todo la perdona y todo lo acoge, en Él está la vida de todos los hombres, en Él todo está iluminado, nada se oculta. Y si nos lo pide es porque podemos hoy amar más que ayer, y mañana más que hoy, sabiendo que la perfección se alcanza cuando veamos a Dios en el cielo, aunque ya hoy podemos experimentar con menor intensidad el amor del abrazo eterno con Dios.

Al final de la vida de Cristo vemos a un Dios misericordioso con sus hijos, un amor hasta el extremo. Nos perdona porque no sabemos lo que hacemos y lo mismo pasa con nuestros enemigos. Los enemigos no están tan lejos, basta mirar el propio entorno. Importante pedir a María su intercesión para que esté con nosotros, ella es modelo de un amor hasta el extremo, un amor extraordinario, un amor sin límites. Nosotros, como hijos espirituales de María, sí que podemos seguir el ejemplo de Jesucristo.

«Ofrecer un don grato a Jesús es cuidar a un enfermo, dedicarle tiempo a una persona difícil, ayudar a alguien que no nos resulta interesante, ofrecer el perdón a quien nos ha ofendido. Son dones gratuitos, no pueden faltar en la vida cristiana. De lo contrario, nos recuerda Jesús, si amamos a los que nos aman, hacemos como los paganos (cf. Mt 5,46-47). Miremos nuestras manos, a menudo vacías de amor, y tratemos de pensar hoy en un don gratuito, sin nada a cambio, que podamos ofrecer. Será agradable al Señor. Y pidámosle a él: “Señor, haz que descubra de nuevo la alegría de dar”».
(Homilía SS Francisco, 6 de enero de 2018).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Perdonar de corazón algún error que ha cometido otro y que me ha afectado.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.




Reflexión de Mons. Enrique Díaz en audio:





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