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México necesita testigos
Eduquemos hombres y mujeres, peregrinos de este mundo.


Por: Silvia del Valle | Fuente: Catholic.net



Testigos de esperanza, testigos de bondad, testigos de honestidad, testigos de verdad... México y el mundo necesita testigos de Cristo y de que su vida la podemos llevar a nuestra vida cotidiana.

¿Qué significa ser testigos?

Demostrar con nuestros actos que las virtudes se pueden hacer vida, que aún podemos vivir sin corrupción, sin violencia; que no se necesita pisotear a los demás para avanzar.

Dar testimonio significa ser una luz en medio de la oscuridad, ser un faro par los que no saben por donde caminar.

Dar testimonio es vivir coherentemente, vivir conforme a lo que se piensa y cree y pensar conforme a lo que se vive.



En una palabra dar testimonio es hacer vida todo lo que creemos.

Y nosotros como papás tenemos la gran responsabilidad de educar a nuestros hijos para que sean hombres y mujeres de bien, ciudadanos de una pieza, de esos que no se dejen corromper por unos cuantos pesos, que sean capaces de defender lo que piensan a pesar de la opinión de los demás; hombres y mujeres coherentes, por eso aquí te dejo mis 5Tips para educar hijos que sean capaces de ser testigos en nuestra sociedad.

PRIMERO. Define los valores que como familia se van a fomentar.

Es importante que tengamos algunos valores que rijan nuestra vida familiar, esto nos dará una identidad familiar, un estilo de vida.

Con esto lograremos hacer énfasis y dar importancia a ciertos aspectos y lograremos que nuestros hijos aprendan a vivir estos valores hasta hacerlos virtud.



La virtud es un hábito positivo sostenido en el tiempo y llevado a la vida cotidiana.

Entonces, si tenemos bien definidos los valores familiares podremos generar un estilo de vida coherente y podremos educar a nuestros hijos en ellos, así lograremos generar personalidades fuertes, tener hijos seguros, con una autoestima firme que no les de pena vivir conforme a ellos.

SEGUNDO. Haz un calendario de valores.

Después de definir los valores, es necesario hacer un plan para llevarlos a la vida cotidiana, esto puede ser con un calendario de valores.

Podemos pensar en implementar un valor cada mes y así buscar actividades que nos ayuden a llevarlo a la vida diaria, por ejemplo, si el valor del mes es la alegría, debemos buscar actividades que nos ayuden a estar alegres a pesar de las dificultades.

Si el valor es la responsabilidad, podemos designar algunas tareas diarias, que sean pequeñas y de acuerdo a la edad de cada uno de nuestros hijos, pero que nos ayuden a que nuestros hijos se den cuenta de que lo que ellos hacen o dejan de hacer nos afecta a toda la familia.

Si logramos que nuestros hijos comprendan y participen en estas sencillas actividades les estaremos creando hábitos que después se convertirán en virtudes y que les dejarán una huella indeleble en su comportamiento para toda la vida.

TERCERO. Que sean sensibles a las necesidades de los demás.

Otro punto importante es que tengan la capacidad de hacer empatía, de sentir con el otro, de ver las necesidades de los demás.

Tendrán oportunidad de poner en práctica esas virtudes y ponerlas al servicio de los demás.

Es importante que aprendan a valorar lo que tienen y a dar gracias por eso.

Y también es muy importante que sepan dar testimonio de Amor en cualquier circunstancia, incluyendo en la ayuda a los demás.

Nuestras acciones benefician a nuestra comunidad y es por esto que nuestro testimonio fortalece nuestra sociedad, ya que lleva a la vida comunitaria estos valores y la apuntala.

Con nuestros actos, con nuestro estilo de vida, podemos ser faros para los que van por la vida sin rumbo, podemos ser signo de unión o de contradicción, podemos mostrar el camino del bien o llevar al error a los que tenemos a nuestro cargo o con los que tenemos algún nivel de influencia, es decir, con nuestros prójimos.

Si vivimos conforme a lo que pensamos y creemos, estamos compartiendo con los demás nuestro estilo de vida y así ponemos un granito de arena en la construcción de una sociedad mas sana y llena de valores.

CUARTO. Enséñales a que la opinión publica no los rija.

En nuestros días el que dirán es muy importante. La mayoría busca quedar bien con la sociedad, poder encajar en el círculo social que se nos presenta en cada circunstancia.

Sin darnos cuenta de que lograr esto es casi imposible porque siempre habrá alguien que no esté de acuerdo con nosotros o que piense que lo que hacemos o como vivimos no es lo correcto, pero nosotros debemos buscar vivir correctamente y conforme a los valores que como persona y como familia tenemos.

No siempre lo que está de moda es lo correcto y debemos educar a nuestros hijos para hacer lo correcto aunque no esté de moda y que deben ser valientes para dar testimonio de lo correcto, aún en medio de una sociedad en proceso de putrefacción, donde la corrupción, la mediocridad, la violencia y la mentira es lo que rige; donde la vida humana no tiene importancia, donde no importa matar a quien sea para salirse con la suya.

Nuestro testimonio puede ser el punto de partida para muchos que no tienen tan claro como vivir conforma a la verdad y al bien.

Nuestro granito de arena puede ser definitivo para la construcción de una sociedad sana y llena de virtudes.

Lo que nos debe regir es hacer la voluntad de Dios y saber discernir cuál es en cada momento de nuestra vida. Nos debe regir hacer lo correcto y actuar conforme a la verdad y hacer el bien a todos.

Y QUINTO. Vive coherentemente. Predica con el ejemplo.

Todo esto no tendría sentido si no sabemos vivir coherentemente, dar ejemplo a nuestros hijos.

Las palabras convencen pero el ejemplo educa. Es importante que seamos el modelo a seguir de nuestros hijos, que se sientan orgullosos de nosotros.

Para esto debemos actuar siempre conforme a la verdad y buscando siempre el bien común, por encima del bien personal.

Dandole a cada quien lo que le corresponde en justicia y no abusando del poder.

Todo esto suena a cuento de hadas, pero en realidad es lo que debería ser una sociedad sana.

No debemos desanimarnos y decir: “como todos lo hacen yo también lo debo hacer”.

Debemos ser valientes y testimoniar con nuestra vida que la verdad y el bien todavía son importantes, que aun hay personas que posemos vivir conforme a los valores y que no nos da pena decir que los tenemos y que somos capaces de doblegar nuestros deseos en harás del bien común.

Debemos estar dispuestos a educar hombres y mujeres de bien que sean capaces de dar testimonio con su vida, de ese estilo de vida marcado por el Amor.

Porque el que siembra odio, cosecha muerte, pero el que siembra el bien y la verdad cosecha Amor y lo comparte con los que le rodean.

La medida nos la ha puesto nuestro Maestro, la medida es el Amor. Hay que educar a nuestros hijos para que sepan dar la pida por lo que creen y que pongan todo su empeño en ganar el cielo, sin importar que el mundo los haga a un lado, los tache de locos o los quiera hacer ver como que están mal.

Eduquemos hombres y mujeres, peregrinos de este mundo, que pongan todo su empeño en ser ciudadanos del cielo por toda la eternidad.

Dios te bendiga y la Santísima Virgen María te cubra con su manto.







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