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Discusiones desde el aprecio
Habrá situaciones en las que los puntos de vista choquen en temas sobre los que no parece haber posibilidad de un acuerdo.


Por: P. Fernando Pascual, LC | Fuente: Catholic.net



En discusiones públicas entre diputados o parlamentarios, suelen darse ataques personales, golpes bajos, reproches sobre errores del pasado o del presente, acusaciones de corrupción, desprecio por la supuesta ignorancia de los otros.

En familia también se dan situaciones parecidas. Entre los esposos, surge el reproche de que la otra parte no escucha, malinterpreta, se escabulle de las tareas difíciles, se encierra en su punto de vista.

Con frecuencia, las discusiones llenas de ataques personales no son constructivas. Unos y otros se atrincheran y se defienden, y los temas importantes se convierten en terreno a conquistar a base de la derrota del “adversario”.

Existen, sin embargo, otros modos de discutir de modo constructivo. Se reconocen las diferencias, las sensibilidades, los límites de una propuesta y de la otra. Pero, por encima de lo que puede ser conflictivo, hay un aprecio y estima que ayuda a escuchar y a caminar hacia acuerdos más o menos satisfactorios para todos.

Por ejemplo, imaginemos a un parlamentario que defiende invertir en carreteras, y otro que considera más urgente mejorar los hospitales. Quizá ambos tengan sólidos argumentos para sus posiciones, pero salta a la vista que el dinero es limitado, y que conviene buscar un acuerdo que no sea visto como “yo venzo sobre ti” o “yo he sido derrotado”, sino como un “hemos logrado una buena decisión que beneficiará a muchos”.



En casa vale lo mismo. No se discute por temas de importancia nacional, sino sobre la conveniencia de pintar una pared o revestirla de papel, sobre el color de una cortina, sobre la escuela a la que enviar al hijo más pequeño, sobre la fruta más saludable y barata.

Si los esposos se aman de verdad, si tienen un aprecio construido sobre el mutuo conocimiento, que incluye los límites de cada uno, buscarán el modo de entender la posición del otro, de razonar juntos en vistas a lo mejor para la familia. Alcanzarán así un punto de encuentro para poner en marcha mejoras pequeñas o grandes en la casa.

Habrá situaciones en las que los puntos de vista choquen en temas sobre los que no parece haber posibilidad de un acuerdo. Incluso en esos casos, lo importante es conservar la calma, ver la manera de hablar con un cariño sincero hacia el otro, y llegar a una decisión que, seguramente, no es plenamente satisfactoria, pero que al menos no implique un daño grave en las relaciones.

Este día, seguramente, habrá nuevas discusiones. ¿Dónde colocar el cuadro que acaba de llegar a casa? Es un asunto pequeño sobre el que los puntos de vista no coinciden. Pero, por encima de las diferencias, el aprecio auténtico, el amor verdadero, abrirá los corazones a un diálogo fecundo que permita avanzar hacia una decisión que sea más adecuada posible para todos.









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