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Le abrió el costado con una lanza e inmediatamente salió sangre y agua
Meditación al Evangelio 11 de junio de 2021 (audio)


Por: Mons. Enrique Díaz | Fuente: Catholic.net



Hace algunos días vivimos un acontecimiento que a todos nos dejó impactados. Un hombre enfermo estaba condenado a muerte porque ya ninguno de sus riñones le funcionaban. Era necesario un trasplante y se necesitaba un donador.

Tenía muchos amigos, muchos familiares, pero de momento se hizo un pesado silencio, ya que, aunque decían los médicos que para el donador sería posible vivir sanamente con un riñón, también decían claramente que implicaba sus riesgos. Finalmente, dos amigos y una hermana aceptaron que se hicieran los estudios y el que fuera más apto lo donaría.

Todos estábamos admirados. Todos decíamos que lo estimábamos, sin embargo, donar una parte de nuestro cuerpo, era otra cosa. Hoy, al celebrar el Sagrado Corazón de Jesús, retomando las palabras de San Pablo quisiera comprender cuál es la anchura, longitud, altura y profundidad de este amor de Jesús hacia nosotros. Ya se insinúa ese amor en el Antiguo Testamento cuando el profeta Oseas nos habla del amor de Dios cuyo corazón se conmueve e inflama de compasión.

La escena de la plena entrega que hace Jesús por nosotros hasta el último aliento en la cruz es impresionante. De su costado brota la vida para nosotros sus hermanos. Pero lo que más impresiona es que Cristo da la vida por nosotros cuando aún éramos pecadores. Éste es el gran misterio de este día: el amor incondicional de Jesús por nosotros. Nos ama en todo momento, en todo lugar y muy a pesar de nuestras fallas. Hace realidad lo que nos narraba en su parábola del Buen Pastor: da la vida por sus ovejas.

Con su muerte da vida y resurrección. Con su muerte encuentra a la oveja perdida. De la angustia y el dolor de perder al ser amado, su oveja, pasa a la alegría desbordante y al gozo que quiere compartir con todos: ha encontrado a la oveja que se le había perdido. No importa que tenga muchas otras ovejas en el redil, cada una de sus ovejas es especial y a cada una le da un amor pleno.



Hoy dejémonos amar por Jesús, sintamos su amor incondicional por nosotros. Y si nos hemos desviado del camino, si andamos por barrancas o cañadas de oscuridad, escuchemos los silbos amorosos de quien nos busca lleno de dolor. Día del Sagrado Corazón, día para disfrutar el amor pleno de Jesús.








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