Menu



Cantautor de música religiosa

Todo puede Sanar
Sanar para mí, se convirtió en una forma de experimentar el amor de Dios.


Por: Alejandro Patrón | Fuente: Catholic.Net



Cuando nos enfermamos, intentamos ir lo más pronto posible al doctor para sentirnos mejor, ¿por qué no hacemos lo mismo con Dios?.

En la actualidad, la mayoría de las personas “cargamos” con muchas presiones, cuestiones emocionales, crisis de fe, pero en vez de acudir al mejor Doctor, que es Dios, preferimos afrontar las cosas por nuestra cuenta.

En el 2022 mi vida dio un giro de 360°, me diagnosticaron con depresión severa e intenté llevar todo mi proceso sin Dios, y en vez de pedir su ayuda, le reclamé.

“¿Por qué me haces esto si toda la vida te he servido? ¿Por qué permites que sucedan estas cosas? ¿Por qué me das algo y luego me lo quitas?” le reclamé y pregunté durante meses. Irónicamente, durante todo este proceso, opté por ir a cantar misa todos los días y mientras cantaba, seguían estas sesiones de preguntas a Dios, pero sin yo recibir respuestas.

Para finales de Octubre de 2022 terminé en el hospital, mi cuerpo se debilitaba y mis riñones tuvieron una complicación, ahí fue cuando mi relación con Dios cambió. Dejé de preguntar y reclamar y solamente le dije: si esto es lo que tu quieres que así sea, pero no me dejes solo, confío en tu plan y recorreré el camino que tu decidas.



Al poco tiempo me invitaron a cantar un retiro, “ID Recuerda quién eres”, en el que, a través de retomar y reconocer nuestra identidad como hijos amados de Dios, sanamos heridas emocionales tan profundas que ya ni recordamos de dónde vienen.

Este retiro me mostró una versión de Dios que yo desconocía, crecí temiéndole a Dios, pensando que si me portaba mal me castigaría y por eso ahora de grande, atribuía que lo que me estaba pasando era un castigo en vez de verlo como un proceso.

Poco a poco fui conociendo un amor que va más allá del amor que yo quería sentir, un amor que como humano, nadie más que él me lo puede dar, y ahí fue cuando empezó la sanación.

Y es que cuando un niño pequeño se cae y se “raspa” sus rodillas, corre con su madre para que le de un beso, como si ese beso aliviara todo dolor, pero es que ese niño de verdad cree y confía en el amor de su madre y por eso, ese beso, tiene todo lo que él necesita para estar bien.

Justo así me sentí cuando logré identificar mis heridas, levanté mis manos para que mi padre me cargara y me llevara a ese lugar seguro. Ciertamente no fue un camino rápido, pero con cada día que yo hacía más constante, mas honesta y profunda mi relación con Dios, empecé a sentirme como ese niño que con el beso de su madre mejora.



Sanar para mí, se convirtió en una forma de experimentar el amor de Dios, y lo que yo creía que jamás sanaría, ahora es un testimonio que comparto para que más personas no le tengan miedo a Dios, sino que con amor y confianza en su misericordia, alcancen esa paz y tranquilidad que toda persona herida desea.







Compartir en Google+




Reportar anuncio inapropiado |