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Niños y Navidad
Sus sonrisas, sus gritos y su alegría contagian.


Por: Rafael Manuel Tovar | Fuente: Catholic.Net



Sus sonrisas, sus gritos y su alegría contagian. Los niños protagonizan una fecha muy valiosa, que surgió por el nacimiento de un Niño. De pequeños, gozábamos la celebración. También hoy, en forma diferente. Y, sin embargo, la Navidad nos pide volver a ser niños.

¿Cómo ser niños? Jesucristo pide en Mateo 18,3 que necesitamos hacernos como así para entrar en el reino de los cielos. El contexto del pasaje es no querer sobresalir, es tener corazón humilde, equivalente a reconocerse pequeño, limitado, necesitado. Una forma concreta para ser como niños en Navidad es poner atención sobre cómo servir a los demás, sea poniendo la mesa, dando el mejor asiento a otro familiar, cediendo al programa de televisión que alguien prefiere.

La Navidad nos pide ser niños como Jesucristo, que se hace humano para estar cerca, para darnos su vida. ¿Qué da un niño? Da compañía, da gestos de simpatía, da sonrisas. Como Jesucristo Niño, cada quien puede dar plática al familiar anciano, escuchar a quien tiene ganas de hablar, callar el comentario negativo que me surge.

Como el niño necesita apoyo, mostrarse necesitado. Se logra pidiendo consejo y opinión, principalmente a los de mayor edad y experiencia. También proponiendo un tema de conversación que guste a los demás, no el que yo prefiero, pero que sirva a escuchar y aprender.

Hacerse niño no es infantilizarse, sino cambiar el corazón duro y satisfecho con el ánimo de ceder, de admitir que el otro es mejor en algún punto, de soportar el deseo de sobresalir. Así nos pareceremos más al Señor. Así el Niño Jesús nacerá un poco más esta Navidad en el propio corazón.









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