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Despertar conciencias, con oraciones
Esfuerzos por propagar el principio humano del respeto a la vida desde la concepción.


Por: Salvador I. Reding Vidaña | Fuente: Catholic.Net



Esfuerzos por propagar el principio humano del respeto a la vida desde la concepción hasta la muerte natural los hay por todas partes, sin embargo muchos hacen como que no oyen ni leen y mucho menos reflexionan sobre la dignidad de la persona desde que es concebida hasta que termina naturalmente su vida, lo que implica la falsedad del aborto y de la eutanasia como acciones permisibles.

 

Muchos que se consideran católicos creyentes y más o menos practicantes, que piensan que viven conforme a la Ley de Dios, aceptan la opción de abortar a una persona nonata, sea como “solución” a un embarazo inesperado o por otras razones de respuesta a problemas como la posible malformación o peor, como respuesta a lo que consideran posible daño grave a la salud o hasta la muerte de la madre.

 

Y esos cristianos que simplemente se niegan a ver la vedad de que el aborto o la eutanasia son verdaderos asesinatos, sin confrontarse con el Evangelio y aún con la simple confrontación con los derechos humanos reconocidos alrededor del mundo, necesitan un apoyo especial orientador de parte de quienes si respetan el derecho a la vida y estas personas sin la sensibilidad de considerar las muertes así provocadas conforme a la doctrina que creen profesar.



 

Es muy importante que pidamos a los cristianos que apoyan las medidas anti-vida que pongan a prueba sus conciencias para cuestionarse si son consistentes con las enseñanzas de la iglesia.

 

Ante esa realidad tan triste para quienes por amor a Dios se preocupan en la defensa de la vida y que ven muchas veces que sus esfuerzos de enseñarla no ven los resultados deseados, lo que pueden, podemos hacer es pedir al Señor que acepten en sus conciencias que la vida solo puede ser dispuesta por Dios y no por acciones malignas de matar a quienes no pueden defenderse, por estar en el vientre materno o en un lecho de enfermos graves.

 



El Arzobispo Samuel Aquila de Denver, Colorado, en lo que se llamó la Misa por el Respeto a la Vida, en 2021, además de pedir que pensemos y obremos conforme a la verdad del Evangelio respecto a la vida, que “debemos formar nuestra conciencia a la luz del Evangelio y de las enseñanzas de la iglesia”. Mencionó que algunas conciencias son erróneas o están muertas.

 

El gran problema para los cristianos que aceptan y hasta respaldan el aborto como “un derecho” es que tienen una conciencia deformada, desinformada, que no les permite darse cuenta de que abortar, es decir matar una persona nonata, es una monstruosidad.

 

Ante esa realidad de quienes se consideran cristianos y son incapaces de darse cuenta de que no se pueden aceptar el aborto o la eutanasia, o hasta el llamado “suicidio asistido”, debemos siempre insistir en los medios a nuestro alcance en la necesidad de respetar la vida del nonato y del enfermo grave o moribundo. Pero sabemos que estas acciones de difusión de la Verdad no han bastado para que algunos cristianos reflexionen y enriquezcan su conciencia conforme al Evangelio.

 

"Primero, —insistió el arzobispo Aquila y como siempre ha pedido la iglesia— oremos por la conversión de nuestro país, y especialmente por la conversión de los católicos que se autodenominan proelección" [prochoice]. "Debemos orar por su conversión, por el despertar de sus conciencias, para que ya no estén muertos ni equivocados, sino que lleguen a la verdad de Jesucristo".

 

"Pidamos al Señor —agregó el arzobispo Aquila— que abra nuestros corazones a esa verdad y oremos para que siempre tengamos la valentía de ser testigos del Evangelio de la Vida, tanto al comienzo de la vida, desde el momento de la concepción, hasta la muerte natural al final de la vida, cuando, con suerte, entraremos en la gloria de Dios y en la promesa de la vida eterna".

 

Para despertar conciencias sobre el valor de la vida humana, además de propagar la verdad del respeto a la misma, oremos. Oremos y sigamos orando, pues el Señor escuchará nuestras oraciones y moverá corazones y conciencias.







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