Personalizar la pregunta sobre el hombre
Por: P. Fernando Pascual | Fuente: Catholic.net

Existe una pregunta central en la historia del pensamiento que se ha repetido una y otra vez y que ha recibido un sinfín de respuestas: ¿qué es el hombre? Esa pregunta puede quedar en un nivel teórico, como cuando preguntamos qué es un coche, o qué es una casa, o qué es una enfermedad. La pregunta puede seguir siendo teórica, pero de un modo personalizado, cuando es formulada por uno mismo: ¿quién soy yo como hombre? Personalizar la pregunta sobre el hombre implica afrontar un tema clave para toda existencia, porque según la respuesta que dé afrontaré la vida de maneras diferentes.
Quien piensa que el hombre es un resultado evolutivo sin proyecto ni sentido, verá su vida como algo casual, como un punto en un camino en el que unos seres vivos sustituyen a otros y buscan una supervivencia (en la especie) que ningún individuo alcanza por sí solo. Quien piensa que el hombre es creado directamente por Dios, que es resultado de un acto de amor, se verá a sí mismo (y debería ver de la misma manera a los demás seres humanos) como alguien que tiene un sentido, un fin, una meta eterna que da pleno significado al presente.
Las respuestas formuladas ante la pregunta sobre el hombre han sido muchas, sea a nivel de grandes pensadores, sea a nivel de personas concretas que han buscado comprender lo que son y lo que significa su vida en el mundo y en la historia. Cada uno podemos volver sobre esa pregunta central. No podemos aparcarla a un lado, porque la respuesta nos compromete y nos orienta. No podemos dejarla en manos de otros, porque las respuestas que hayan podido elaborar han de ser acogidas o rechazadas por nuestra mente reflexiva.
¿Qué es el hombre? ¿Quién soy yo como hombre? ¿Qué sentido tiene mi existencia y la de todos los demás seres humanos? Me detengo un momento para afrontar esas preguntas. Necesito tiempo para ir a fondo, luz para adentrarme en los diferentes hechos humanos, apertura de corazón para encontrar respuestas verdaderas, capaces de guiar mis pensamientos y decisiones en el presente y en el futuro.
Porque la pregunta sobre el hombre no es solamente una cuestión teórica, sino una búsqueda que toca nuestra propia vida. La manera en que respondemos quiénes somos determina la forma en que vivimos, nuestras decisiones, nuestra relación con los demás y la manera en que entendemos nuestro lugar en el mundo y en la historia.















