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Mito 29

La iglesia Romana le prohibió la copa de la comunión a los laicos...
Y en las dos especies está presente Cristo con su alma, inseparable del cuerpo, y con su divinidad, unida para siempre a la humanidad.


Por: Catholic,net | Fuente: Catholic.net



Mito 29. La iglesia Romana le prohibió la copa de la comunión al los laicos, instituyendo una sola clase de comunión en el concilio de Constance en 1414 AD.

La Biblia nos ordena a que celebremos la Santa Cena con pan sin levaura y la fruta de la vid. (Mat. 26:27; I Cor 11:26-29)

Refutación y Argumentos Católicos

De nuevo reaparecen nombres y abreviaciones típicos de la lengua inglesa, e incluso una mala traducción del inglés (debiera decirse "fruto de la vid"): "Constance" y "AD", "fruta de la vid".

En el enunciado de este mito hay, curiosamente, una contradicción interna: si la santa Cena protestante no es para memorial del sacrificio en la cruz ni creen en la presencia real de Cristo en la Eucaristía, debiera darles igual que la Iglesia no dé la comunión bajo las dos especies. Se ve en el fondo, por tanto, un deseo continuo de contradecir lo que la Iglesia diga o haga.

En las citas a que alude el mito no se habla de la santa cena protestante. Ni siquiera que Cristo da la orden de celebrar la santa cena protestante.

Mt 26,27: "Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos". Pregunta: ¿En esta cita a que ha aludido el mito se dice que Jesús ordena que celebremos la santa cena protestante con pan sin levadura y el fruto de la vid? ¿Se dice eso? ¿Cómo sabe el protestantismo que Cristo ha dado esa orden así?

1Cor 11,26-29: "Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga. De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa. Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí". De nuevo los interrogantes: ¿En esta cita a que ha aludido el mito se dice que Jesús ordena que celebremos la santa cena protestante con pan sin levadura y el fruto de la vid? ¿Se dice eso? ¿Cómo sabe el protestantismo que Cristo ha dado esa orden así?

La práctica de la Sagrada Comunión bajo las dos ambas especies en la Misa se tuvo hasta fines del siglo XI. En el siglo XII se habla ya de la comunión bajo una especie es un tipo de "costumbre" de la Iglesia, y se siguió propagando hasta que el Concilio de Constanza pidió que se distribuyera únicamente bajo la especie del pan. Ahora bien, Cristo está presente en cada una de las especies. En la consagración del pan, por obra de las palabras, es signo eficaz no solamente del cuerpo del Señor sino que al ser ahora su cuerpo inseparable de su sangre, con el cuerpo está también presente la sangre «por concomitancia». Lo mismo sucede con la especie del vino: en ella está presente la sangre en virtud de las palabras, y el cuerpo por concomitancia. Y en las dos especies está presente Cristo con su alma, inseparable del cuerpo, y con su divinidad, unida para siempre a la humanidad.

La Iglesia nos enseña esto en el Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica:

"1390 Gracias a la presencia sacramental de Cristo bajo cada una de las especies, la comunión bajo la sola especie de pan ya hace que se reciba todo el fruto de gracia propio de la Eucaristía. Por razones pastorales, esta manera de comulgar se ha establecido legítimamente como la más habitual en el rito latino. "La comunión tiene una expresión más plena por razón del signo cuando se hace bajo las dos especies, ya que esta forma es donde más perfectamente se manifiesta el signo del banquete eucarístico" (IGMR 240). Es la forma habitual de comulgar en los ritos orientales".

Por otro lado, el Concilio Vaticano II ha autorizado autorizaron la extensión de la facultad para Sagrada Comunión bajo ambas especies en el documento Sacrosanctum Concilium, No. 55: "Se recomienda especialmente la participación más perfecta en la misa, la cual consiste en que los fieles, después de la comunión del sacerdote, reciban del mismo sacrificio el Cuerpo del Señor. Manteniendo firmes los principios dogmáticos declarados por el Concilio de Trento, la comunión bajo ambas especies puede concederse en los casos que la Sede Apostólica determine, tanto a los clérigos y religiosos como a los laicos, a juicio de los Obispos, como, por ejemplo, a los ordenados en la Misa de su sagrada ordenación, a los profesos en la Misa de su profesión religiosa, a los neófitos en la Misa que sigue al bautismo".

 

 

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