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¿Por qué nos enojamos?
¿Por qué no se enoja por motivos mucho más profundos y esenciales?


Por: Padre Oscar Pezzarini | Fuente: www.feliceslosninos.org



Desde hace ya un tiempo somos testigos de muchos “enojos”. Si bien es cierto que el hombre tiene su temperamento, que lo hace muchas veces enojarse mientras busca lo mejor para sí y para los demás, me da la sensación como que en estas épocas estamos como más “sensibles”, como que cualquier motivo hace que reaccionemos, nos enojemos, al punto hasta de “atacar” al otro de maneras casi despiadadas.

Esto lo vivimos a todo nivel, a nivel de familias, de lugares de trabajo, a nivel de nuestros dirigentes, en nuestros pequeños o grandes grupos donde nos desenvolvemos.

Hace algún tiempo escuché decir a un Sacerdote, en referencia a determinadas personas y determinados enojos: “por qué no se enoja por motivos mucho más profundos y esenciales”.

Y me vienen entonces estas reflexiones:

- Un padre y una madre de Familia que se enojan por muchos temas, realmente se enojan por lo esencial? Su enojo es siempre en busca de lo mejor para sus hijos, se enojan para tratar de buscar por todos los medios los tiempos para poder estar junto a sus hijos, poder escucharlos, acompañarlos, interesarse por lo que les está sucediendo? O sus enojos pasan por reacciones cuando ya las cosas no se pueden evitar, cuando ya es tarde, o simplemente porque “molestan” sus comodidades?

- Un jefe, se enoja en su trabajo solamente porque la tarea está bien o mal hecha, o también se enoja preocupándose que cada uno de los empleados esté en un ambiente tranquilo que le permita trabajar y aportar al máximo sus capacidades?

- Nuestros dirigentes sociales, políticos, funcionarios, que tanto se enojan por la opinión de aquél que no piensa lo mismo, o que quiere desde otro lugar aportar para la mejor marcha de la sociedad, se enojan de la misma manera ante el dolor de los que sufren, ante los niños que se mueren de hambre, antes los ancianos que están abandonados, o aquellos que deben estar horas esperando para que les den lo que les corresponde?

Y así podríamos seguir enumerando y preguntándonos por tantos motivos por los cuales nos enojamos, y sinceramente no sé si todos valen la pena, o si nuestros “enojos” que a diario vivimos nos llevan a preocuparnos y entregar nuestros esfuerzos realmente en búsqueda de soluciones para tantos que necesitan.

Quizás la primera “tentación” sea la de mirar hacia arriba o hacia el costado, fijándonos en quienes tienen grandes responsabilidades, y quizás esté bien, pero no nos olvidemos de nuestras responsabilidades cercanas, que exigen de nosotros una respuesta muchas veces distinta y comprometidas y no un “simple enojo” porque las cosas no salen o no se hacen, y no nos damos cuenta que por allí está a nuestro alcance el que puedan realizarse.

Padre Oscar Pezzarini
Superior Provincial de la Obra Don Orione en Argentina, Paraguay, Uruguay y México









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